"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

Like

lunes, 25 de julio de 2011

NOVA-GEN ALPHA. En el Vertedero I...

"Maldita alarma… maldita y jodida alarma..."

El primer pensamiento del día, el primer pensamiento de cada día... diablos. Me duelen la cabeza y el cuerpo, la boca me sabe a cobre, y un maldito resorte del colchón se me clava en el trasero... no dormí nada bien, otra vez. No quiero levantarme, nunca quiero hacerlo… pero tengo que hacerlo, aunque no quiera, así es siempre. La comida, la estancia en este muladar, y todo lo demás, no se pagan solos, ¿saben?

Un largo bostezo, y mi boca se inunda del aroma de los fierros viejos y oxidados que están regados en el suelo, "empapado en el trabajo", diría yo. Ciertamente es menos infame que el anterior puesto; el jefe tenía razón, fue una mejora sustancial. El asco que me provocaba la peste de los desechos humanos que reciclaba antes me hizo bajar unos 18 kilos... afortunadamente ya recuperé la mitad.

Otro largo bostezo… el recto también bosteza, ¿saben?

   "Maldita y Jodida Alarma".

Así que con toda la pereza del mundo, me levanto e inicio el ritual diario: Me pongo el overol, apesta a sudor, yo también, no importa. Me limpio las legañas de los ojos, y me veo en el espejo, tenía rato que no lo hacía.


¿Hace cuanto que no me afeito?, la imagen en el espejo no es nada halagüeña, y no tiene que ver con el espejo roto y descascarado… el maldito sol intensifica mis arrugas; mediana edad, que se nota, diablos. El sol tardó cuatro días en irse, y ahora que faltan dos para que vuelva, lo extraño... Cuatro semanas, sin afeitarme, justo el tiempo que llevo trabajando aquí. Ha sido una lenta agonía, más lenta aún que el palear heces para hacerlas combustible...

"Sí hijo, un ingeniero bioquímico con especialidad en reutilización de recursos es la carrera del futuro...", al menos eso fue lo que me dijeron, y les creí. No puedo guardarles rencor, extraño a mis padres, a mi casa, mi primera casa, y sobre todo mi cama. La maldita espalda me está matando, el doctor se equivocó, otra vez, las descargas opiodes sólo me dan sueño, el dolor no cede, no totalmente...

Tengo que ir afuera, y afuera están esos bichos. ¿Cómo me dijeron que se llamaban?, yo les llamo ratas ciegas, el veneno no les está haciendo efecto, y en la oscuridad creo que hasta se burlan de mí, temo que me traguen mientras duermo, un par de veces las pesadillas al respecto me despertaron... ¿Tienen boca?, deben, si no cómo comen metal...

Si me apresuro, creo que en 3 días tendré un cargamento completo de aleaciones para tarjetas personales, y el recolector vendrá, ¿Si son tan caras porque no son más cuidadosos al desecharlas...? En fin trabajo es trabajo, y me pagan por hacerlo. Anoche me caía de sueño cuando el sonar detectó unos 50 kilogramos de aleaciones, juntos en un mismo lugar, y aparte la batería del pathfinder se acababa... no me arriesgo a andar a ciegas tan lejos del bunker entre esos malditos bichos...

Ok, ya ataviado con mi escafandra, y montado en el remolcador principal. Montañas y montañas de metal. A veces aparecen cosas interesantes, siempre desechan las tarjetas personales sin resetearlas, fotos, videos, grabaciones, itinerarios, incluso medidas, jeje, de todo lo que se entera uno cuando están en buenas condiciones, tengo que acabar de revisar el lote que llegó de la Antares High School… Sin mencionar los autos, sin combustible son sólo metal, plástico y metal, pero aún hay algunos en buenas condiciones, son viejos, ¡Pero son realmente lindos…!

“¡Piiiiiiiit!, ¡Piiiiiiiit!, ¡Piiiiiiiit!...”

Maldito ruido, ya sé que es por aquí... Escaneando... maldito sea el infierno, sí, aquí es, pero está hasta el fondo, espero que la batería del pathfinder alcance para remover todo en una sentada...

Maldita sea, como me duele la espalda, tengo un hambre del carajo, pero no quiero gastar en balde la batería, ya casi, alcanzo a ver algo..., sí, creo que es… parece una...

¡¡¡¿Que mier...?!!!

Silencio…

Silencio, sólo silencio, por mucho tiempo, no recuerdo cuanto.


¿Han sentido como algo los sorprende tanto que su corazón se detiene por unos segundos, y se quedan con las piernas clavadas al piso, totalmente bloqueados, sabiendo que lo que ven sus ojos no es posible…?

Pues así me quedé, como pen...sando, pensando en nada, mucho tiempo. Hasta que los faros del remolcador comenzaron a parpadear... Tenía que marcharme, y tenía que hacerlo ya, pero no podía dejarla ahí. Haciendo un soberano esfuerzo la saqué de entre el metal, sentí que mi espalda se rompía, pero si accionaba el remolcador me quedaría completamente a oscuras... La intensidad de la luz bajaba y las malditas ratas comenzaron a acercarse cada vez más, incluso patee un par que se acercaron demasiado al pathfinder, -¡Lárguense al infierno ratas!

Al fin pude sacarla, la puse sobre el remolcador, aceleré, tenía que llegar a como dé lugar, ¡Jodida suerte! Vacié la canastilla para perder peso, una semana de trabajo desperdiciada, ¡Pero tenía que llegar!, ¡Y esta porquería se queda sin fuerza!, ¡Sólo un poco más!, ¡Sólo un poco…!, ¡Pu...!

"Remolcador". 

No pude acabar de maldecir cuando el remolcador se apagó, se estrelló y nos arrojó al piso. Haciendo un enorme esfuerzo, me levanté y la cargué, sentí que mis vértebras estallaban… las malditas ratas SÍ tienen boca, sentí como una mordía mi pantorrilla justo tres pasos antes de llegar al bunker...

No sé ni como pude caminar, cerrar la puerta, caer con el rostro por delante, y arrojarla en la cama, todo al mismo tiempo... como pude tomé la pistola sobre la mesa y reventé a la rata justo antes que se arrojara sobre mi rostro...

Creo que es la primera vez que veo una de cerca, al menos una que no esté pudriéndose o haya sido medio devorada por las otras... una especie de feto abortado, translúcido. La cabeza es un tubo sin ojos con una boca llena de dientes como agujas… y algunos estaban clavados en mi pierna. Intenté arrancarlos… ¡Diablos!, ¡Son como pequeños ganchos de metal!, ¡Realmente duele...! Alcancé la botella de whisky y me la vacié en la pantorrilla, el ardor me llegó hasta el colon...

Creo que iba a desmayarme cuando la alarma de emergencia del pathfinder me volvió a la realidad, mi viejo compañero usó sus últimas fuerzas para decirme que corría peligro, como pude me levanté, use un tubo como bastón, tomé la pistola y el lanza llamas, casi me fui de bruces dos veces, justo al abrir la puerta un par de ratas se me abalanzaron, usé el lanzallamas. Recordé las luces de emergencia, las desgraciadas huyeron. Mi viejo amigo estaba herido, pero no de muerte, fui por el remolcador de emergencia... cuya batería estaba muerta, afortunadamente encontré unas baterías con carga mínima para que el pathfinder se remolcara a sí mismo hasta el depósito con el winch del remolcador principal...

Regresé, aún con la suficiente cordura para apagar las luces de emergencia (no me quiero imaginar sin energía durante dos días). Me senté en un sillón, mi nariz sangraba. Una punzada bajó desde mi espalda baja hasta la pantorrilla, la cual ardía con cada respiración. Me dejé caer al piso como el bulto que era ya para entonces, el dolor de la espalda me hizo reaccionar lo suficiente para alcanzar la pistola médica y darme dos descargas de cóctel opioide...

Mis intestinos se revolvían unos sobre otros, la cabeza me dolía y daba vueltas, y creo que mi presión arterial descendía cada vez más. Alcancé a verla de reojo, sobre la cama... ¿Cómo diablos llegó aquí..?, ¿Cómo diablos se veía casi intacta...?, ¿Cómo diablos sigo despier...t...?...

Las luces se apagaron y tomé una larga siesta, ¿Saben?...
....

Continuará (Espero).

Winch o Malacate. 

JVOA, 7 de mayo de 2011, 2:44:58.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario