"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

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lunes, 31 de octubre de 2011

NOVA-GEN ALPHA. En el Vertedero IV, el Pathfinder.

A cada grupo de obreros (en este caso, el "grupo" era yo) se le había asignado un asistente personal, en mi caso, se me recomendó usar la versión portable (cyborg-humanoide), para no sentirme solo.

DRW 2702-2005.


En particular, al ser mi actividad exenta de riesgo y trabajos duros (por mi espalda, sólo buscar aleaciones, las máquinas se harían cargo del resto) se me asignó el modelo más viejo, sólo sabía que ya había sido reasignado en múltiples ocasiones. Sobra decir que los ku... las ratas, fueran catalogadas en el manual como "Riesgo menor. Sin embargo ha de ser cauto, huyen con la luz. Riesgo bajo de envenenamiento" (hijos de su... riesgo). "Riesgo menor", pero ya se había cobrado la "vida" de los dos anteriores asistentes, uno en un accidente, y otro dejado afuera por descuido. Sin embargo yo quería estar solo, así que no me importaba aceptar los trabajos más infames, aquellos que el resto, flamantes profesionistas con la cabeza llena de excremento fresco, rechazaban. Solo, solo y aislado, parecía ser justo lo que yo quería. El robot no sólo rompía mi soledad, era irritante, y pese a su mejor esfuerzo por dejarme ganar, soy tan malo en el ajedrez que siempre perdía contra él. Además, era bastante tétrico dormir teniéndolo de pie junto a la cama.

Así que en cuanto supe que se podía acoplar al remolcador principal, pasó a ocupar las noches en el depósito junto al bunker, y asunto arreglado. Sin embargo, pese al desplante, tengo que reconocer que el cacharro siempre fue eficiente, servicial, y quizá demasiado condescendiente, en un par de veces llegué a llamarlo "amigo", creo que la soledad te lleva siempre a algún tipo de prosopopeya, por muy estúpida que nos suene la idea en tiempos más "normales".

A pesar de todo, estaba realmente planeando dejar ese hoyo infecto con más de lo llevaba originalmente, y el primer escollo era esta lata.


-Tengo ya un informe detallado de lo acontecido en las últimas horas, señor. Me tomé el atrevimiento de enviar a la matriz el aviso de alerta emitido hace unas horas, señor, sin embargo, considero adecuado que revise el informe más reciente antes de ser enviado, señor.

-Acompáñame al bunker amigo.

La idea pareció agradarle. Estando, como estaba, programado para ser servicial, la interacción con su "señor" era su objetivo primordial.

-Odio que me digas "señor", me hace sentir viejo, Miker está bien. 

-Correcto, señor Miker. 

¡Pfff! realmente estaba deseando regresarlo por el tubo de dónde salió.

Entramos al bunker, ella seguía revisando la red, en cuanto el pathfinder notó su presencia, la saludó con la mayor naturalidad. 

-Un gusto verla de nuevo y en mejores condiciones, señorita. 

Ella dejó lo que estaba haciendo y se acercó al pathfinder con curiosidad.

-¿Me llamaste señorita?, tú mismo me escaneaste y detectaste una gran cantidad de circuitos en mí, ¿Recuerdas?

-Ciertamente, señorita -respondió la lata. 

-Pero una gran parte de mi conformación es biónica, en parte una máquina -Le dijo ella. 

La respuesta del pathfinder, con la exactitud y franqueza de una máquina, nos sorprendió a ambos. 

-Así es señorita, más sin embargo, su composición orgánica, genética, y cerebral, no me dejan lugar a dudas que usted no es una máquina, señorita.

Lógicamente, ella reaccionó pronto, y bombardeó al pathfinder con preguntas, mientras me limitaba a escuchar con una soberana cara de imbécil. 

-¿Explícate?

-Me he explicado señorita.

-¿Y los órganos cibernéticos, las alteraciones genéticas?

-No importa la proporción de reemplazos cibernéticos o refuerzos genéticos que una persona reciba, como es su caso señorita, mientras exista en grado suficiente la preservación de tejido, especialmente cerebral, un individuo lo seguirá siendo, señorita.

-Pero mi material orgánico es recopilación de varios individuos.

El robot calló por primera vez durante escasos segundos. Sus ojos parpadeaban, signo de que llevaba a cabo un análisis. 

-No podría refutar eso señorita, sin embargo, cotejando los escaneos realizados con los análisis clínicos de la cápsula medica, determino que mi aseveración inicial es correcta, señorita.

Ella sonrió, y su rostro reflejó esperanza. Al fin me atreví a escupir algo.

-¿Puedes interpretar los análisis clínicos de la cápsula?

Afirmativo, señor Miker -respondió.

-¿Cómo es eso?

-Mi primer labor como asistente fue en el área de enfermería en un hospital, señor Miker, y he de afirmar que la señorita hizo una labor muy eficiente al proseguir con su curación, señor Miker.

Vaya, así que por eso me recomendaban este cacharro para atención médica, a medida que le seguí haciendo preguntas una extraña idea se me comenzó a anidar en la cabeza. 

-¿Por eso te asignaron conmigo?

-Afirmativo, señor Miker, consideraron que dado que estaríamos aislados, mi experiencia sería útil para usted.

El pathfinder siguió conversando con ella, repitiendo las mismas preguntas y respuestas anteriores, así que me puse a revisar el informe, hasta el incidente de la mordida de la maldita rata, todo era normal, pero luego, con el segundo escaneo, el informe tomaba un vuelco importante. "Sobreviviente localizado. Nombre, indeterminado, procedencia, indeterminada, edad, indeterminada, misión, indeterminada, sexo, mujer. Nota, presencia de material biónico".

La sangre se me fue a las pies sólo de pensar que este maldito robot hubiera mandado el informe, no pude evitar recriminarme que mi estúpida curiosidad casi logra que todo se lo cargara el diablo. Justo estaba pensando eso, cuando el robot detuvo intempestivamente su conversación con ella y me informó:

-Señor Miker, me es prioritario señalarle que los protocolos actuales de rescate de sobrevivientes no contienen detalles sobre como debemos de actuar en un caso con las particularidades de la señorita, toda vez que carece de tarjeta de identidad, y no recuerda en absoluto sus datos. Recomiendo escanear sus huellas digitales, y junto con los análisis genómicos obtenidos por la cápsula, enviar el informe lo antes posible a la luna matriz, con copia para la matriz central de la tierra, señor Miker.

-No lo considero prudente por ahora amigo -dije, con poca convicción.

-Señor Miker, si bien estoy para seguir sus órdenes, y no pongo en duda su juicio, le pido que reconsidere mi petición.

-Lo haré en un par de horas, la... señorita no parece tener problemas de salud, aparte, no quisiera causarle un shock luego de su despertar, esperemos a ver si sigue recordando algo mientras tanto, ¿Te parece, amigo? 

Ya a estas alturas, había notado que el llamarlo "amigo" producía cierta... felicidad, en el robot, como si con ello demostrara que se ganaba mi simpatía y aprobación.

 -Me parece prudente, señor Miker.

Tenía algunas ideas dándome vueltas en la cabeza desde hacía rato, así que ahora me tocaba interrogar al robot.

-Pathfinder, entre tus funciones como asistente está el conversar cuando esto sea benéfico o agradable para alguno de los miembros de la misión, y no distraiga las funciones de alguno de los dos, ¿no es así?

Eel robot parecía estar contento, asintiendo y hablando.

-¡Afirmativo, señor Miker!-.

-Pues este es un buen momento para conversar, ¿No te parece?, quizá ello le refresque la memoria a la señorita.

-Un buen momento sin duda señor Miker, y quizá, como señala, le sea útil a la señorita. 

Si el robot hubiera tenido labios, sin duda tendría una gran sonrisa, aún más grande que la que tenía ella mientras nos escuchaba.

-¿Así que comenzaste como asistente de enfermería no?, cuéntanos como fue eso.

El robot comenzó, noté como, al conversar, su tono se hizo más cálido, sus palabras menos exactas y técnicas, resultó incluso agradable escucharlo, creo que este modo de "conversación casual" es mucho más soportable que el normal de trabajo.

-Toda vez salido de la fábrica, como todos, fui asignado como auxiliar de un asistente instructor con mucha experiencia, uno muy capaz y con muchos años a cuestas, del cual aprendí en la práctica muchas cosas. Inicialmente estuvimos en el área de consulta médica, con los casos simples, una vez que fui aprobado por mi instructor, fue sucesivamente ascendiendo al área de cuidados intensivos, al área de emergencia, al área de pediatría, al área de geriatría, y al final al área de intervención quirúrgica, dónde completé mi formación y pasé de ser auxiliar asistente a asistente, Señor Miker.

Capacitación.


-¿Qué pasó luego de eso, amigo?

-Fui asignado a un hospital provincial, luego, al hospital general de la Capital del Este, dónde llegué a ser jefe de asistentes, y asistente capacitador, y posteriormente fui promovido para dirigir el cuerpo de asistentes de la primera colonia de Marte, señor Miker.

-Impresionante currículum, amigo, pero algo me llama la atención, ¿Porqué maldita broma del infierno terminaste refundido aquí, en este hoyo infecto? -(Sí, esa era la idea que se me había metido a la cabeza, y esperaba que fuera mi baza ganadora...). 

El robot calló por escasos segundos, pareció analizar, y prosiguió.

-Remontándome, considero que todo se originó al momento en que se fundó el área para jubilados, pues muchas personas desearon pasar sus últimos días en otro planeta. Dada mi experiencia, fui designado como jefe de asistentes para esa área. Continuamente llegaba gente prominente, ya sea política o financieramente, y nos hacían la indicación de que debíamos de darles un trato preferencial. Dado que estamos programados para dar el mejor trato posible a los pacientes, siempre me pareció una instrucción redundante, señor Miker, sin embargo nadie se quejó del buen trato recibido, nadie, excepto los familiares de una persona, señor Miker.

-¿Podrías compartirnos esa parte a la señorita y a mí, amigo?

El Robot hizo una pausa y continuó.

-Lord Kyemelaritz, era su nombre, señor Miker, él mismo había sido, durante el apogeo de su actividad política, uno de los mayores impulsores de las colonias de Marte, al parecer, él y su familia tenían invertidas grandes sumas de dinero en las empresas que se encargarían de la exploración y posterior construcción de las colonias. Así que lo lógico era que, una vez establecidas éstas, pasara ahí su retiro. Si bien todos y cada uno de los jubilados exigía un trato preferencial, el Lord era particular, exigía tres asistentes para su servicio exclusivo, día y noche, aunque realmente no los necesitara. Lógicamente, en más de una ocasión solicité que le fuera asignado sólo un asistente. Lo más que pude conseguir fue que dichos asistentes se fueran rotando. Así, me tocó en turno atenderlo. He de añadir que el Lord era sumamente grosero y exigente, ello no representaba problema, como asistentes estábamos ampliamente capacitados, el problema llegó con la crisis del área 10, señor Miker.

Noté que el Robot hacía pausas con el único fin de que yo preguntara, y así se "diera" la conversación.

-Dinos, ¿En qué consistió la crisis del área 10, amigo?

-Una fisura en el domo del área 10, señor Miker, el área destinada para recreo y paseo de los jubilados. Ello no hubiera representado problema, si el asistente de mantenimiento no hubiera sufrido una avería, y los otros dos asistentes mejor capacitados para llevar a cabo la reparación, no hubieran estado al servicio del Lord en ese momento. Solicité que fueran disculpados de su labor de inmediato, pero el Lord se negó. Dos asistentes de mantenimiento habían sido enviados desde la colonia central, pero gracias a una lluvia corrosiva, demorarían al menos una hora en llegar. Dado que la fisura aumentaba, y siendo yo el asistente responsable, junto con otro asistente intenté seguir el protocolo de reparación. Sin embargo, al darse cuenta que me había apartado de su servicio, el Lord exigió mi presencia, mientras le explicaba lo apremiante de la situación, El otro asistente cometió un error y fue absorbido al vacío exterior, aumentando la fisura. Ordené  los otros dos asistentes asignados al Lord que intentaran reparar la fisura, y ante lo emergencia ordené el desalojo de la colonia. El Lord exigió asistentes sustitutos, pero le fueron negados dado el escaso personal. Seguí el protocolo marcado, se desalojaron, mujeres, niños, jóvenes, y al final los jubilados. Como responsable, me instalé en el área de choque de enfermos delicados, que en ese momento contaba con sólo tres pacientes, consideré que no sería posible desalojarlos a tiempo. Del mismo modo, junto a ellos me llevé a Lord Kyemelaritz. Siendo uno de los más viejos, 76 años, y el más pesado de los jubilados, con 153 kilogramos de peso, su traslado y aseguramiento hubiera requerido de la distracción de recursos que serían más aprovechados ayudando a otros habitantes.

En ese momento fui yo el que lo interrumpí.

-Se supone que fuiste capacitado para salvar vidas, ¿no es así amigo?, y más aún, para preservar toda la vida humana, pero decidiste sacrificarlos.

El robot respondió sin dudar.

-Negativo señor Miker, hice lo óptimo para salvar no sólo a la mayoría de los habitantes de la colonia, si no también a aquellos que estaban en mejores condiciones para sobrevivir, el esperar a que estos pacientes fueran desalojados, hubiera comprometido la seguridad de todos los demás habitantes, más aún, permanecí con ellos como un medio para garantizar hasta el final su supervivencia.

Ella le hizo seguir su relato.

-¿Qué pasó entonces, cuál fue la reacción del Lord, y de los otros enfermos?

-Me instalé en el área de choque con todos ellos, señorita, sellé la puerta, pues calculé que el área sería lo suficientemente resistente para soportar un par de horas, tiempo en el cual quizá podríamos ser auxiliados. El paciente "A", un hombre de 81 años que había sido inducido a un coma, no representó problema. La paciente "B", una mujer de 69 años, con una enfermedad degenerativa ósea, fue fácil de convencer para ser sedada, pues ello le evitaría molestias durante su traslado, aunque no se le especificó que quizá este nunca se diera. La paciente "C", una joven de 13 años, acababa de recibir un transplante, si bien se negó a ser sedada, fue sometida fácilmente, señorita, señor Miker.

-¡¿Quieres decir que engañaste a una persona deliberadamente, y a otra la sedaste contra su voluntad?!

Sospechaba que este robot había sido degradado por algún motivo, pero su historia realmente me estaba sorprendiendo.

-Afirmativo, señor Miker.

-¿Pero eso atenta contra sus dichosas leyes no?

El robot siguió hablando sin inmutarse (si es que podía hacerlo). 

-Pudiera parecerlo inicialmente señor Miker, pero la parte primordial de mi entrenamiento no fue el curar heridas o atender enfermos, eso es fácilmente programable. La parte primordial de mi entrenamiento, se basó en saber tratar con la gente, conocerlos, y saber en qué casos, sobre todo con enfermos terminales es mejor ocultar ciertos datos, y dado el caso, incluso tergiversarlos. Si bien es prioritario para nosotros manejarnos con total veracidad, es sabido que los humanos, bajo ciertas condiciones, son poco tolerantes a la verdad, el dárselas a conocer sería más perjudicial que benéfico para ellos, y nuestra función primordial es salvar humanos, y evitar que estos se lastimen. Cito, como siempre, mi primera lección; la frase "lo siento señor, esa es información que sólo su médico puede proporcionarle", es siempre la primera opción para evadir una conversación delicada.

Realmente este... amigo, me había dejado sin palabras. Ella fue quien lo invitó a seguir con su relato. 

-¿Qué pasó con el Lord?

-Lamentablemente señorita, su masa lo hizo reaccionar lentamente al sedante, si su capacidad motriz no se hubiera visto tan comprometida, sin duda me hubiera agredido no sólo verbal, si no físicamente, su agitación no sólo enrarecía el ambiente, comprometía la seguridad del resto de los enfermos. Hasta ese momento, desconocía que él llevaba consigo una tarjeta de identidad, una primicia en aquellos años, así que se comunicó con la colonia matriz, conservo aún la grabación de lo que dijo.

El armatoste reprodujo una grabación algo borrosa, se escuchaba la voz de un hombre viejo, jadeante, respiraba con dificultad por la boca.

--¡Auxilio... habla Kyemelaritz... un maldito robot me tiene secuestrado... en el área de choque... del área 10, por favor...! ...

Auxilio...!

La voz calló repentinamente, el robot prosiguió su relato. 

-Al ser imposible hacer entrar en razón al Lord, tuve que anularlo, recuperé su tarjeta y terminé la transmisión: "Asistente en jefe del área 10, como se informó anteriormente, estoy aislado en el área de choque con los enfermos que no pudieron ser evacuados, Lord Kyemelaritz está inconsciente, calculo que la estructura soportará al menos una hora más.

-... ¡¿Lo golpeaste...?!

-Afirmativo señor Miker, su actitud comprometía la seguridad del resto de los enfermos.

-¿Que pasó luego, los rescataron? -preguntó ella.

-Pasaron una hora y tres minutos, la cabina comenzó a despresurizarse, Tomé el tanque de oxigeno del paciente "A" y lo usé con la paciente "C", pasados 27 minutos, comprobé que el paciente "A" había fallecido, decidí tomar el segundo tanque de oxígeno, que usaba la paciente "B", como reserva, a los 18 minutos, comprobé que tanto la paciente "B" como Lord Kyemelaritz habían fallecido, comencé a usar el segundo tanque con la paciente "C". 22 minutos después, el segundo tanque se agotó, la paciente "C" comenzó a tener fallas cardiorrespiratorias, me disponía a preparar una inyección que forzara la catalepsia, último recurso recomendado en el protocolo, cuando una sonda de rescate hizo contacto con nosotros. Se requirió de electrochoques para reanimarla de un paro cardiaco, pero la paciente "C" sobrevivió.

-¿Fuiste juzgado por negligencia?-pregunté.

-Afirmativo, señor Miker, mi juicio fue sumamente viciado, se usó la llamada de Lord Kyemelaritz en mi contra, y no se aceptó el testimonio de la paciente "C". Mi impecable hoja de servicios evitó que fuera desconectado y desarmado, pero se pidió mi reprogramación y que en lo subsiguiente sólo asistiera en labores pesadas. Sin embargo, resultó que el padre de la paciente "C" era el ingeniero que se encargaría de reprogramarme, por lo que accedió a mi solicitud de no resetear mi memoria. Cuando fui enviado a explorar el cinturón de asteroides, la paciente "C" fue a despedirme, "Rory", era su nombre.

¡Jajaja!, no pude evitar recordar esa frase "si las paredes hablaran...", diablos, si las malditas paredes hablaran...

Me quedé pensando por un rato, y por fin conversé de nuevo con el robot. 

-Toda esa información que nos has dado, podría generar desconfianza hacia ti en cualquier persona, ¿Porque lo has compartido con nosotros?

-Porque ustedes lo preguntaron, señor Miker.

Jeje, maldito cretino, tenía razón, bueno, ya que todos estábamos tan sinceros ese día, decidí hablar abiertamente ante él. 

-Dime amigo, en el caso que atañe a... la señorita, ¿podrías recordarme lo que dicta el protocolo?

-Afirmativo señor Miker, cómo le mencioné, debemos de dar aviso por haber encontrado un sobreviviente, dado que la señorita no recuerda dato alguno, y carece de algún medio de identidad, tenemos que escanear sus huelas dactilares y enviarlas junto con los análisis genómicos de la cápsula de emergencia. Cosa que me ha pedido aplazar para evitar molestias a la señorita y esperar que su memoria se refresque otro poco, señor Miker, cosa que me parece prudente.

Ella se desconcertó un poco, preguntó con temor:

-¿Qué me sucedería?

-Sería enviada a la luna matriz, señorita, dónde permanecería en cuarentena, junto con el señor Miker, pues desconocemos si han estado expuestos a algún tipo de agente desconocido. Si su identidad no logra ser determinada, creo que lo procedente sería enviarla de vuelta a la tierra, dónde permanecería aislada hasta conocerse su identidad.

-Lo único que recuerdo de mí, es que nunca pude saber a ciencia cierta quién o qué soy, ¿Qué procedería en ese caso? 

El Robot analizó por un momento. 

Sería aislada permanentemente, hasta poder determinar su identidad y origen, quizá fuera necesario realizar disecciones, para estudiar sus partes biónicas.

Por primera vez la vi preocupada, así que consideré que el momento para soltar todo.

-¿Qué podemos hacer para evitar eso, amigo?

-Nada, señor Miker.

-¿Nada legal, o apegado a los protocolos de acción, cierto?

-Afirmativo, señor Miker.

-Bien amigo, acabas de decirnos, que bajo ciertas circunstancias, puedes llegar a mentir, o dañar ligeramente a un humano, con tal de preservar su propia existencia, o incluso, sacrificar a otro con tal de darle mayor oportunidad de subsistencia a aquel que tenga mayores probabilidades de sobrevivir, ¿no es así?

-Pero ello, dependiendo de circunstancias límite, señor Miker.

-Pues bien asistente, sin duda, ésta es una circunstancia límite, la joven que nos acompaña no sólo desconoce su identidad, si no que desconoce por completo su origen y quizá hasta su conformación, el seguir el protocolo podría llevarla no sólo a un daño físico, sino emocional, ¿No te parece? -(¡Joder!, ¡creo que había dado el mejor discurso de toda mi perra vida!).

-Señor Miker, con el respeto que me merece, sus aseveraciones me parecen demasiado manipuladoras, si bien la señorita estará expuesta a riesgos y posibles daños, nadie mejor que un grupo de especialistas para auxiliarla y orientarla dada su actual condición.

-¡¿Un grupo de especialistas como el que te mandó a recolectar fierros en el trasero del diablo?!

El robot dudo (¡Aleluya!).

-Señor Miker, entiendo su punto, pero me temo que es una decisión que no nos compete ni a usted ni a mí.

-¿Qué piensas tú de todo esto? -le pregunté a ella, que había permanecido en silencio. 

-Vagamente, recuerdo que ya estuve aislada, sometida a todo tipo de exámenes, denigrantes y dolorosos, no quiero volver a pasar por eso, no sólo por el dolor que pueda causarme, si no porque en aquel entonces fue inútil, y por lo que he visto hasta ahora en sus bases de datos, eso no cambiará.

-¡¿Lo ves?!, nadie mejor que ella misma para decidir que acciones tomar, ¡Así que te ordeno que elimines toda mención de ella en tu informe!

La palabra "ordeno" tuvo el efecto contrario de "amigo", el robot siguió en su punto, apegado a sus protocolos. 

-Me temo que, como en otras ocasiones, tendré que confiar más en mi propio juicio, apegado a mi experiencia, que el propio juicio de las personas, para protegerlas de sí mismas, señor Miker, señorita.

-¡Por favor, dame una oportunidad!, sé que obras de buena fe, ¡Pero sé que será inútil! -clamó ella. 

El robot calló por un momento, así que decidí un cambio de estrategia. 

-Dame sólo unos minutos. Supongamos que me niego a que mandes el informe, pero de todos modos lo mandas, ya me has dicho que pasará con ella, dime, por favor, que pasará con nosotros.

-¿Nosotros, señor Miker?

-Sí amigo, nosotros.

El Robot calló, analizó, y luego habló. 

-Usted será puesto en cuarentena, señor Miker, una vez que se recupere de la mordida del khuoglutz, recibirá terapia para su lesión en la espalda, dado que su estado puede agravarse, está a sólo unos días de terminar su periodo de la responsiva 12, será traslado a la tierra, en calidad de preso, por darle una orden en contra de los protocolos de acción a un asistente, señor Miker.

M...aldita sea, bueno, llegué a mi punto.

-¿Y qué pasará contigo, amigo?

El robot respondió:

-Seguiré asignado a esta misión, en esta Luna, o quizá otra, señor Miker.

-Tú no eres una herramienta de carga, pese a tu reprogramación, conservas tu memoria, tu experiencia, fuiste construido para asistir a los humanos, para preservar su existencia, aún a pesar de sí mismos, aún a pesar de los protocolos, sabes que esa es tu misión, y la has hecho antes.

-Señor Miker, le repito, con todo respeto, que pese a lo válido de sus argumentos, me parece que sólo está manipulándome, creo que es hora de terminar esta discusión.

El Robot se puso de pie y se dirigió hacia la mesa, dónde estaba mi tarjeta con el informe, traté de oponerme a él, me cargó con toda facilidad y me hizo a un lado, caí al suelo pesadamente. Ella se interpuso ante él, intentó empujarla con una mano, sin éxito, uso ambas manos, hubo un momento en que él uso toda su fuerza, y sin embargo, ella lo neutralizaba, todos sus músculos se tensaron de una forma inhumana, se quedaron prendidos cada uno sosteniendo los hombros del otro, mientras sus pistones chirriaban, la maquina se impuso y ella comenzó a ceder, sus rodillas comenzaron a doblarse, 

-¡Vas a lastimarla! -le grité, él reaccionó y la soltó.

Viejo...!

-Me disculpo señorita, pero no puede evitar que siga con el protocolo, le ruego se aparte o tendré que neutralizarla.

Me arrastraba con dificultad intentando alcanzar la pistola sobre mi cama, estaba a un metro de ella, cuando de un solo salto el robot cayó a 4 patas en la cama frente a mí.

-Me he lastimado por tu culpa viejo -alcancé a decir, cuando ella saltó y se interpuso entre nosotros, me temí lo peor cuando ella dijo:

-¡Código 16 azul! -(… ¡¿Qué....?!).

El robot se irguió, con su natural desinterés, y con un tono que sólo puedo describir como "resignación", dijo:

-El código está en desuso, pero aún es vigente en mi programación, señorita.

Sobra que decir que la cara de imbécil que tenía cuando me cargaron y me depositaron suavemente en la cama, requería de una explicación inmediata, la cual ella me dio:

-Es un "egg", un escudo oculto que los programadores usaban en los robots, para que, a pesar de cualquier orden o lógica, éstos no se usaran en su contra.

-¡Aaaahhh...!, no, no entendí.

-Si la señorita me lo permite, señor Miker, puedo ampliarle la información. Antaño, un grupo de programadores creó y ocultó dicho código, para que, como la señorita indica, los robots no fuéramos usados en su contra. Dado que se abusó de esta capacidad tanto por delincuentes cibernéticos, y por todo tipo de delincuentes cuando los robots comenzamos a ser utilizados como asistentes de policía o como guardias de seguridad en prisiones, el código fue descubierto y anulado hace 51 años. Dado que mi memoria no fue borrada al ser reprogramado, el código sigue vigente en mi sistema, señor Miker.

-¿Significa que no vas a enviar el reporte? -pregunté, un tanto incrédulo.

-No, mientras la señorita no me lo indique.

Creo que nunca me había sentido tan contento de escuchar este cacharro, y de que sólo tuviera un transmisor de medio alcance, así que ella le indicó:

-Sigue las instrucciones de Miker, envía el informe, pero omite toda información sobre mí. Justifícalo como un fallo del remolcador.

-Así será, señorita.

La espalda me dolía (el trasero también), me sentía mareado y cansado.

-¿Tienes hambre, cierto Miker?

-Hambre y decepción, todos mi cuestionarios y peroratas de nada sirvieron con esta lata.

-Al contrario, nunca hubiera sabido que el pathfinder participó en la crisis del área 10, la cual se dio un par de meses después de que se comenzara a anular el código, por lo que, dado que no se borró su memoria, era posible que aún estuviera vigente. Regreso en unos minutos.

Ella se retiró, a prepararme algo, mientras, pese al mareo, las ideas se revolvían en mi cabeza, cuando regresó, le hice un par de comentarios. 

-¿Dónde supiste de la crisis y la anulación del código? 

-Lo leí en tus bases de datos, por supuesto.

Me detuve por un momento, pero proseguí. -Recuerdo haberlo leído, cuando estuve en la universidad, pero recuerdo que sólo se mencionaba el código, nunca se dio el nombre de este, ¿de dónde tienes esa información?

-No lo recuerdo, pero entiendo a dónde quieres llegar, es una información clasificada de hace muchos años.

Noté que, como me lo había prometido, llevaba un plato más pequeño, con menos de la mitad de mi ración, para acompañarme, así que no quise incomodarla más y empecé a comer, ella me sonrió y me siguió, sentada en el borde de la cama. Me di cuenta que, a pesar del resto de sus maneras, bastante prosaicas, la forma en que comía y tomaba los cubiertos era, por decirlo de una forma, bastante educada. Terminamos pronto, en silencio, sólo interrumpidos por su nuevo juguete, que la puso al tanto de que el informe había sido enviado y se había recibido acuse de respuesta. Faltaban aún unas 20 horas para la llegada del recolector, realmente me sentía cansado, ella lo notó, me dio una descarga de cóctel.

-Eso te ayudará con tu espalda, y a dormir.

Mientras mi mente comenzaba a perderse, no pude evitar preguntarle:

-¿Y no duermes? 

Ella sonrió y me respondió:

no te preocupes, lo haré en breve.

Antes de caer dormido, recapacité que aún tenía una buena fuente de información que no había consultado, pero la estaba evitando deliberadamente. "Argheni, ese bastardo debe de tener algo que me pueda servir", pensé para mis adentros, y sí, una vez más, el mundo se volvió oscuro, tan oscuro como el trasero de una rata ciega... ¿Saben...?
JVOA.
Martes, 24 de mayo de 2011 6:57 AM.

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