"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

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jueves, 13 de octubre de 2011

NOVA-GEN ALPHA. En El Vertedero III... Ella.

...

Una sutil danza de luces parpadeantes me indicaba que estaba de nuevo entre los vigiles. Mi cabeza giraba lentamente, intente incorporarme, sin éxito. Mi vista volvía poco a poco. Estaba en mi cama, con ropa y sábanas limpias, más allá vi más ropa limpia colgada, secándose. Un tenue aroma me trajo una sensación bastante placentera, misma que se vio rota cuando reparé en su figura de pie junto a mi cama... desnuda...

-Hola, iba a desearte buenos días, pero aún es de noche, ¿Carles verdad?, ¿Ese es tu nombre?

Guardó silencio como esperando respuesta, mi silencio le hizo seguir (y mis ojos abiertos y cara de idiota, quizá). 

-Gracias por despertarme, me tomé la libertad de proseguir con tu curación, te estoy incomodando, ¿Cierto?

El "Carles" por fin llegó a mi cerebro y me hizo reaccionar. 

-Miker, por favor, nadie me llama Carles (nadie, excepto...) -otra vez silencio.

-Pero ese es tu nombre, lo vi en tu tarjeta ¿Te he hecho recordar algo que te ha molestado, ha sido así?

Una pausa ligera, ante la insistencia externé lo que pensaba

-Lo sé, pero todos me llaman por mi apellido, sólo mi madre y mi exesposa me llamaban por mi nombre.

-Está bien, Miker, he elaborado algo para que comas, te veo debilitado.

-Y mareado -añadí.

-Es el efecto de la saliva del khuoglutz que te mordió, necesitas limpiar tu sangre y algunos medicamentos. El lavado gástrico ayudará, pero el enema no -(mier... ahora me vengo a enterar...).

-Noto que evitas mirarme de frente, te sigo incomodando ¿Verdad?, creo que algo de ropa debe estar ya aceptablemente seca, me retiro, come, por favor.

"¡¿Que jodidos rayos está pasando aquí?!", pensé para mis adentros, de tan normal y familiar, esta plática había resultado sumamente bizarra, ella se vistió a lo lejos, sin ningún tipo de pudor, he de añadir. Noté que una buena parte del interior del bunker lucía limpio y ordenado, de entre toda la maraña de pensamientos que tenía, uno me hizo reír "¿Es éste el maldito siglo XIX o qué? El olor de la comida caliente, la primera en varias semanas, me hizo salir de mi abstracción, ella me miraba a lo lejos, de hecho, no había apartado sus ojos de mí, yo tampoco los había apartado de ella. Comencé a comer, eso le dio confianza para acercarse de nuevo. De pronto la mordida también llegó a mi cerebro, reparé en la falta de ardor, me descubrí y vi que mi herida estaba cauterizada, con una precisión digna de una máquina.

-G... gracias... tú... ¿C... Cómo te llamas? -me atreví a preguntar. 

-No lo sé -fue su lacónica respuesta.


Mi nuevo lapso de silencio la hizo hablar otra vez.

-No tengo un nombre como tal, pero sé que me nombraban “Código NOVA-GEN Alpha”. 

La respuesta me hizo atreverme a preguntar lo que tanto había querido:

-¿...Eres humana...? 

La pregunta pareció incomodarle un poco.

-Por lo que sé, no completamente, la parte que puedes ver de mí es orgánica, copiada o transferida de humanos, pero no todo mi cuerpo es orgánico.

-¿Eres un cyborg?

-No, un cyborg posee un procesador como mente, yo no.

Chi...spas... me había quedado sin palabras, y ahora con más dudas, mi mente inquisitiva por fin se apoderó de mí.

-¿Te molesta que te haga estas preguntas?

-No.

-¿Puedo hacerte algunas más?

-Adelante -esbozando una ligera sonrisa.

-¿Sabes de dónde vienes?

-No.

-¿Sabes cuánto tiempo llevabas atrapada entre el fierro?

-No.

-¿Sabes cómo llegaste ahí?

-No, sólo recuerdo que estaba haciendo las mismas preguntas que tú me estás haciendo ahora, y luego estuve en estado de letargo, hasta que tú me encontraste.

Bueno, al menos una respuesta distinta, aunque ciertamente no respondía nada. Intenté hacer una variación.

-¿Qué sabes entonces?

-A grosso modo, tengo conocimiento de datos técnicos y científicos.

-Ok, muy bonito, pero eso no me sirve para maldita la cosa, ¿Qué sabes de ti misma...?

Mientras más hablaba más se desorbitaban mis ojos.

-Mi material orgánico ha sido alterado y reforzado, casi todos mis órganos y huesos han sido cambiados por símiles biónicos, mi memoria conductual fue transferida de los mismos humanos que aportaron el material genético.

-¿Cómo sabes eso?

-Es lo que me dijeron

-¿Quién te lo dijo?.

-Un hombre, cuyo rostro recuerdo vagamente, no recuerdo su nombre ni nada más de él.

Por fin algo de información útil, y que me dejaba con muchas dudas, intenté levantarme, el dolor en la espalda me lo impidió, 

-Tienes que atender pronto esa lesión, me disculpo por haberla agravado -me dijo. 

-¿Recuerdas todo lo que pasó hace unas horas?

-Recuerdo todo lo que ha pasado desde que estoy en letargo.

-Mmm, pero nada antes, excepto esa conversación con un tipo acerca de ti.

-Así es.

Me quedé viendo su rostro un buen rato.

-Quieres tocarlo, ¿Cierto?

Sin darme tiempo a reaccionar, tomó mi mano y la puso sobre su rostro.

-Se siente como piel -balbucee.

-Es piel -remató ella. 

Aparté mi mano de golpe. Me quedé callado, pensando, resultó ser tan preguntona como yo. 

-¿Qué piensas, Miker?-.

  
"Piel". 



-Pensaba - dije en voz alta, -en que sin duda, como dices, llevas material orgánico humano, al ajustar la cápsula en un PH de mujer, te hizo despertar, y tu piel luce además más saludable, estaba muy reseca. Y lo de tus órganos y huesos biónicos, el scanner detectó aleaciones para componentes electrónicos en gran cantidad en ti... -,hice una pausa, no me atrevía a seguir. 

-Por favor Miker continúa.

Tragué saliva y seguí:

-Cómo dices, no podría decir que eres humana, pero tampoco un cyborg -Noté un ligero de desasosiego en su rostro.

-Termina de comer, por favor -me espetó. 

Cierto, la comida se enfriaba, comí tan rápido como pude. Pensaba, es la primera vez que hablo de mi exesposa sin sentir un retorcijón en las entrañas. ¿Será acaso que esta... "mujer", me hace sentir que no me está juzgando con sus prejuicios como lo haría cualquiera? Una pregunta retórica, al parecer. En fin, terminé y me puse de pie, trabajosamente, ella intentó ayudarme, la rechacé, me di cuenta que el contacto físico con ella me producía sobresalto.

Estuve un buen rato revisando mis apuntes, biónica, cibernética, robótica, biorrobótica, incluso algunas de las teorías más descabelladas y estúpidas con las que uno sueña cuando es joven. Me puse a revisar datos en línea, nada que me sirviera.

Me di cuenta que ella estaba de pie a un metro de mi espalda. Tragando saliva, le hablé.

-¿Quieres sentarte?, debes de llevar mucho rato de pie.

-No estoy cansada, pero gracias.

Se sentó a mi lado, en el escritorio. Me observaba.

-Me tienes miedo, pero cualquiera hubiera tenido una reacción más extrema de terror o agresividad, ¿Porqué tú no?

La pregunta me dejó pasmado al principio, pero respondí pronto.

-No lo sé, quizá sea todo lo que he visto en los últimos 12 meses, quizá sea todo este maldito tiempo que he estado solo, o quizá sea sólo que creo que mi vida representa tan poco en este momento que no vale la pena defenderla.

Me vio detenidamente, como tratando de leer cada uno de mis rasgos, y prosiguió.

-Eres franco, a pesar de que me tienes miedo, me da la impresión de que usualmente no eres tan abierto.

Reí, ya para entonces parecía que me estaba acostumbrando a pensar en voz alta; 

-¿Es que acaso también tienes rayos X o algo así?

Ella sonrió.

-No, parece que también tengo datos de conducta humana, veo una gran carga de frustración y amargura en ti. 

La sonrisa se me borró de los labios. 

-Lo siento, no pretendía incomodarte -dijo, tratando de disculparse. 

-La verdad es incómoda casi siempre, no te preocupes.

Se hizo un largo silencio, como de todos modos mi remedo de investigación no me estaba llevando absolutamente a nada, decidí seguir con mi interrogatorio.

-¿Te molesta si te sigo haciendo unas preguntas?

Su rostro pareció iluminarse y asintió.

-¿Sabes algo de las personas que aportaron material biológico para ti?.

-No, siempre me dijeron que era información clasificada.

-Dices que lo poco que recuerdas es que estabas haciendo las mismas preguntas que yo antes te hacía, ¿Significa que antes de que terminaras en la montaña de fierro no tenías claro qué o quién eras?

-Así es.

Eso no la puso precisamente contenta. No era que reprimiera sus emociones, o que no las tuviera, digamos que simplemente estaban en estado latente. Mi pensamiento salió de nuevo de mi boca.

-Este asteroide tiene más o menos 70 años recibiendo desechos, hasta dónde sé, se supone que la parte dónde te encontré era una de "mediana edad", pero estabas casi a ras de tierra, sólo encima de una placa de metal, definitivamente no tenías poco tiempo ahí, pero quizá fueran sólo unos años... o décadas.

Esperaba que eso la desconcertara de nuevo, pero casi no terminaba de hablar cuando ella siguió con mi idea.

-¿Crees que la placa tenía el propósito de preservarme?, quizá indique algo.

-Demonios, realmente tienes capacidad de raciocinio.

Ella sonrío, me volví a sumir en mis pensamientos, comenzaba a sentirme adormilado cuando ella me interrumpió.

-¿No estamos en la tierra, cierto?

-No -respondí, -estamos en el sistema de lunas de Júpiter, este tiradero se fue trasladando de la luna a Deimos, luego al cinturón de asteroides y finalmente aquí, cada vez que se iba requiriendo espacio para las colonias.

-Hasta dónde recuerdo, sólo había colonias en Marte -me dijo. 

El sueño se me espantó por completo. 

-!¿Estás segura?!

Salté de la silla, me hubiera roto el hocico, si ella no me hubiera sostenido, me sorprendió que pudiera soportar todo mi peso (casi 90 kilos) aparentemente sin ningún esfuerzo, me depositó suavemente en la silla, su voz, por primera vez ligeramente alterada, me sacó del estado de idiotez en el que me estaba sumiendo.

-¿Porqué te sorprende eso?

-Porqué las primeras colonias en Marte tienen casi 100 años, la primera nave llegó aquí hace más o menos 70 años, poco antes que se trasladara el vertedero.

Se quedó callada por un momento, luego siguió.

-Eso no sería tan drástico, quizá sólo recuerdo esas colonias, y las otras se perdieron en mi memoria.

-Quizá -le respondí, algo más repuesto.

"Khuoglutz".

Me puse a teclear en la base de datos.

-¿Qué buscas? -preguntó.

-El nombre de la nave que llegó por primera vez a esta luna.

Justo aparecía el nombre cuando éste salió de sus labios al unísono:

-Starbracker-.

-¿Lo recuerdas?

-Sí, pero antes no lo recordaba. 

-Bueno, era un avance en un inmenso mojón de nada, ¿Así que quizá tengas algunas lagunas de memoria, o amnesia parcial?

-Así es -respondió ella.

Bien, así que lo poco que podría obtener de ella aparte de lo que ya sabía, sería a cuenta gotas.

La Espalda me molestaba, me sentía ligeramente mareado y adormilado.

-Tengo que volver a la cama -le dije.

Pese a mis buenas intenciones de hacerlo solo, ella tuvo que ayudarme. Me sentí estúpidamente inútil cuando ella me acostó y me arropó, iba a protestar cuando me interrumpió. 

-Con esto descansarás.

me dio una descarga opioide y todo se volvió negro. Me despertó un maldito retorcijón en las entrañas, me levanté mareado, ella se apresuró a auxiliarme, casi grité cuando me abrazó, ni siquiera la recordaba. No se quedó muy convencida cuando lo dije que era mejor que me dejara solo en el retrete.

Salí con trabajos, la vi sentada en  el escritorio. 

-¿Qué has estado haciendo, si se puede saber?

Actualizándome -respondió.

-¿Encontraste algo interesante?

-No, sólo que casi todo lo anterior a la nave que mencionaste me ha traído varios recuerdos, después de eso, nada.

Sobre el escritorio estaba un plato de comida caliente y un termo con café, bebí bastante café. 

-¿Algo más?

-No. Bueno, al menos ya sé qué es lo que siento, un dejavú.

-¡Excelente!, exclamé, ¿Explícame que diantres es eso?

-Que todo esto, hacer y responder estas preguntas, investigar en bases de datos, enciclopedias y demás, todo eso ya lo hice, y no me llevó a nada.

-Al menos -comenté, -pensé que te referías a despertar desnuda en medio de un montón de fierros en otro planeta -ambos sonreímos.

Seguí comiendo, la dejé con sus consultas. Me estiré para tomar un libro, el que fuera, para distraer mi vista de ella. Creo que mi gesto debió de ser de asco cuando miré el nombre del autor:

"DRUNVALO MELCHIZEDEK".

Más me tardé en leerlo que en volver a dejarlo en su lugar. 

-¿Si no te gusta leer, para que tienes tantos libros? -me preguntó ella. 

- No me lo tomes a mal, me encantan los libros, pero tengo un problema contra ese en particular.

-¿Porqué?

Sus preguntas, su tono de voz, y quizá hasta su rostro, simples, directos, y totalmente desprovistos de malicia, acabaron por soltar mi lengua.

-Ese libro fue el último que me regaló mi ex esposa antes de que me dejara, ¿Sabes?, me dijo que si realmente la quería, pondría en práctica todo lo que decía para cambiar y ser feliz con ella, jeje, como si la gente pudiera cambiar con recetas de cocina. En ese entonces yo estaba concentrado en otras cosas, mi carrera, varios grupos activistas en los que estuve, y otras cosas sin importancia. La tenía a ella, y creí que eso nunca cambiaría, así que lo siguiente era buscar éxito, no lo logré, perdí el poco reconocimiento que llegué a tener y la perdí a ella. Nunca empecé el maldito libro, "después", se volvió la palabra que imperó en mi relación con ella, el día que olvidé nuestro aniversario fue el acabose. No era sólo el olvidarlo, ella sabía que siempre olvidaba todas las fechas, por importantes que fueran, incluso ella me recordaba cuando tenía alguna reunión importante, o los cumpleaños de mi familia. No, no fue sólo el olvidar el aniversario, fue un cúmulo de cosas, de olvidos, de descuidos, de rechazos, de estupideces de mi parte. Pero por mucho tiempo quise creer que fue sólo ese olvido, así, al menos en mi mente, las cosas se solucionarían más rápido, al menos, se solucionarían...

Hice una pausa, tomé de nuevo el libro, lo apreté con rabia y lo arrojé con fuerza (la que tenía), al otro lado de la habitación, gritando.

-¡Carajo!

"¡Carajo!" 


Jadeaba, voltee a verla, esperaba que eso no le hubiera agradado nada, pero no. Sus ojos brillaban, me miraba con fascinación, como si ese cúmulo de sentimientos que estalló al menos por unos segundos, fuera un espectáculo que hubiera ansiado ver desde hace mucho tiempo.

-¿Tú no comes?

Fue lo único (y más estúpido) que se me ocurrió preguntar. 

-No en la misma cantidad que tú, y lo hice mientras dormías. La próxima vez te acompañaré, si te parece.

Me lo dijo con una sonrisa que me borró la frustración de inmediato. 

-Está bien -atiné a decir.

-Tienes un mensaje escrito -me mencionó. 

Era de la corporación, sobre el protocolo que tendría que seguir. Dado que probablemente estuviera contaminado por la mordida de... la rata (¡Genios!), tendría que ser examinado en la luna matriz. Y en caso grave, ser internado, así que tendría que recoger todas mis pertenencias y dejar en orden todo para mi posible reemplazo. Se me ordenaba también llevar el pathfinder portable, para descartar cualquier daño grave, y se aprovecharía para poner a prueba un modelo más reciente. Me llamó bastante la atención que en las notas al pie, decía que el portable me podría ser muy útil antes de mi partida, pues tenía experiencia en asistencia médica. Me pareció una tontería sin importancia.

Repasé visual y mentalmente las cosas que había llevado, discos duros, apuntes, algo de ropa, algunos enseres personales, recuerdos, fotos, y muchos libros. Usualmente cuando se sale de la tierra hay que ser muy estricto con el peso que uno lleva, pero para los que firmamos la Responsiva 12 (doce meses de trabajo continuo sin posibilidad de renuncia o permuta en este maldito hoyo perdido en el culo del infierno), se nos dio bastante libertad de lo que podíamos llevar. Fuera de libros y cosas prácticas, había un par de maletas que ni siquiera había abierto, la de las cosas más personales.

Justo estaba pensando en que no tendría problema para reempacar mis pertenencias cuando mi vista se encontró con ella. En ese momento me sobresalté, traté de pensar fríamente, "¿Qué diablos estás haciendo?", "¿A dónde quieres llegar Miker?", lo usual sería seguir el procedimiento, "Se encontró material funcional que fue recuperado", debía de dar aviso a la central entregar el "material" y asunto terminado. Carajo, no informaba sobre las tarjetas en buen estado que encontraba y espiaba, ¿Porqué diablos tengo que informar sobre esto...?. Me di cuenta que mis problemas apenas comenzaban. Sí, era apenas la primera vez que consideraba dar aviso de mi "descubrimiento"... y lo descartaba de inmediato. ¡Maldición!, ¡Piensa sólo por un momento!, ¿cómo podrías sacarla de aquí? Cuando me di cuenta, realmente estaba planeando una forma de poder sacarla de ahí.

-Ahora vuelvo -le dije.

-Te acompaño -dijo saltando de la silla.

-No es necesario, voy al depósito junto al bunker, la espalda no molesta tanto.

No se quedó muy convencida, pero quería estas solo, solo y sobre todo lejos de ella, para ordenar mis pensamientos. Revisé el cuerpo principal del pathfinder, tenía daños menores, el scanner interno no detectaba daños graves en el sistema principal. Teclee la clave para la versión portable, Del frente del remolcador principal se empezaron a separar y retorcer piezas en una danza exacta.

Su voz fría y metálica me recordó porque no me gustaba trabajar con él en esa modalidad, ¿Saben?

-Pathfinder Asistente personal DRW 2702-2005, modalidad portable, a sus órdenes señor, es realmente un gusto poder interactuar de nuevo con usted en este nivel, señor.

Rápidamente, un robot de apariencia medianamente humanoide se encontraba de pie junto a mí

Continuará...


Miércoles, 18 de mayo de 2011, 6:43.

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