"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

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lunes, 27 de mayo de 2013

NOVA-GEN AlLPHA, Luna Matriz II, Libros…

–Señorita, ¡Haga el favor de identificarse…!

-¡¿Qué?!

-Por favor señorita, dígame su nombre, no recuerdo haberla visto antes, y sinceramente no olvidaría a una joven con un rostro tan bello como el suyo.

Decía un guardia de seguridad, con una enorme e hipócrita sonrisa, tratando de parecer “gracioso” y “galante”…

-¡Genny!, Genny di Romeo, me afeite la cabeza, creo que por eso todo el mundo me dice que no me reconoce -respondió Genny, con una de sus inocentes sonrisas.

-Tanto gusto, Genny,  Gastón de la Poer, a sus órdenes -le dijo, mientras besaba “caballerosamente” su mano.

-¿A mis órdenes? -dijo Genny con incredulidad.

–Para lo que usted guste y mande, ¿Puedo acompañarla? -dijo el guardia.

-Gracias, llevo a Miker a su cita en el área médica ¿Conoces a Miker?

Hasta entonces, el tipo pareció reparar en el bulto de 90 kilos que se encontraba en el remolcador personal.

-Sígame, es por aquí, sí, al señor Miker lo recuerdo, ¿Es su padre? -(desgraciado hijo de…).

-Claro que no, Miker es un buen amigo -dijo Genny, sonriendo de nuevo.

-Oh, me disculpo.

Claro que yo también lo recordaba. Gastón Hernández de la Poer, aunque le gustaba que lo llamaran “Gastón de la Poer”, quizá en eso, en recortarse el nombre, era en lo único en que coincidíamos. 25 años, llegado desde hacía 3 a esta colonia, se había graduado con todos los honores a los 18 años, y a los 21 ya contaba con especialidades en logística, investigación de operaciones, investigación forense, y análisis criminalístico. Venir a explorar este sistema de lunas representaba un reto más en su larga cadena de logros, y apenas con año y medio aquí, ya era capitán del cuerpo de guardias, jefe del área de seguridad, y encargado de los itinerarios de las trasportadores, era, pues, la mano derecha de la directora general.

Y también era un casanova con bastante ímpetu, aunque poco tino a últimas fechas. No era que no tuviera suerte, sus rasgos marcados, tez morena clara, 1.85 de estatura, su físico delgado y atlético sin duda eran buena carta de presentación, sin embargo su fama de sinvergüenza y promiscuo lo precedía.

No, no nos caímos bien para nada desde el primer día que nos conocimos. Mi apariencia  sucia y descuidada, mis maneras toscas, y mi tendencia a ser distante en un plano afectivo, chocaban con su apariencia pulcra, sus maneras refinadas, así como su actitud galante para con todas las mujeres de la colonia (excepto quizá la propia directora), y no sólo eso, recuerdo que a Margaritka le pareció un tipo de lo más hipócrita y repugnante, el que a él lo ignorara y conversara tan animadamente conmigo, y que fuera de los pocos a los que Margaritka permitió llamarla por su nombre, fue algo que para nada le agradó al tal de la Poer. En fin, llegamos pronto al área médica. 

-¿Puedo acompañarte en lo que esperas que salga tu amigo? -Insistió con Genny, tuteándola.

–Gracias, prefiero acompañarlo, hasta luego -y lo despidió.

-Debes de cuidarte de ese tipo -le dije.

-Lo sé, no lo noté muy sincero, no me inspiró confianza en lo absoluto. En cambio, tu otra amiga, Margaritka, aunque al parecer no le caí bien, me pareció buena persona.

Vaya, recordé que parecía poder “leer” el comportamiento de la gente. Comenzaron un tratamiento para limpiar mi sangre del veneno de… la rata, que según me dijeron, podía provocar mareos, fatiga y malestar estomacal (¿En serio?), y terapia de choques eléctricos para desinflamar mi lesión en la columna. El lavado de sangre no fue muy agradable, los choques fueron realmente relajantes. Mientras tanto Margaritka continuaba revisando a Dew. 

–Parece que estás muy bien, sólo algunos golpes, aprovecharé para cambiar algunas piezas y actualizar software. Me sorprende que funciones tan bien luego de tantos años de uso -le dijo.

–Como le indiqué, señora Arbus, he sido constantemente actualizado -agregó el robot.



-Bueno, volverás pronto con Miker y con su “chica” -dijo con aire de sarcasmo.

-¿Su chica, señora Arbus?

–Sí, ya sabes, su novia, la tal Genny.

–Negativo, señora Arbus, me temo que tengo que señalar que su apreciación es incorrecta, el señor Miker y la señorita Genny no forman actualmente una pareja, señora Arbus.

Margaritka guardó silencio.

-¿Entonces porque ella usa la ropa de Miker?... ¿Y porqué Miker le compró ropa? -inquirió.

–Porque ella no tenía otra ropa que ponerse, señora Arbus.

Sinceridad típica de robot.

-Vaya, realmente extraño, si no tenía que ponerse, ¿Qué le pasó a su ropa?, de todos modos tendría que haber venido al almacén, ¿Acaso andará metida en algo turbulento?, las cosas están tensas desde que prohibieron la prostitución, una chica no se queda sin ropa así como así…

-Puedo garantizarle que la señorita Genny no se ha relacionado en forma afectiva, formal o informal con habitante alguno de la colonia, señora Arbus -Señaló el robot.

 -¡Wow!, esa es más información de la podría querer… Bueno, me pareció una chica muy rara, ciertamente la recordaría, no es sólo el cabello, o su aspecto, también su forma de ser, no sé, quería preguntarle más cosas, pero no quería ser grosera con ella, ni con Miker, al menos creo que sus datos generales sí los puedo saber, quizá luego le pregunte a Miker, no sé, realmente me dejó pensando…

Estaba en su soliloquio cuando el robot la interrumpió.

-Al igual que el resto de los habitantes de la colonia, puedo proporcionarle información, señora Arbus, pero sólo de carácter general.

-Bueno, si es información general no debe haber problema, de todos modos le preguntaré la próxima vez que la vea…

–Me parece prudente, señora Arbus.

Al menos el robot mostró ser “fiel” al código, se limitó a repetir la información que “creamos” para la tarjeta de Genny.

–Nació hace 21 años en la isla de Cerdeña, señora Arbus, tiene ascendencia amazigh por parte de su padre, y tiene una licenciatura trunca en letras en La Sorbona, es lo que a grosso modo puedo decirle, señora Arbus.

Aquí cabe aclarar que, si mi exesposa no me hubiera dicho que tenía ascendencia amazigh, nunca me hubiera dado cuenta, sin embargo, me pareció perfecto para justificar la apariencia mestiza de Genny.

-Bien, por eso no parece tener un tipo definido, aunque para la licenciatura en letras, no me pareció muy expresiva.

–Bueno, al parecer la ha juzgado demasiado a la ligera, señora Arbus.

Margaritka rió.

-¿Qué acaso eres la voz de mi conciencia, asistente?, jeje, está bien, me lo merezco, no suelo ser entrometida, pero esa chica realmente me pone a pensar, de todos modos, me pareció que no eran indiferentes uno del otro…

-El señor Miker tampoco le es indiferente a usted, señora Arbus.

–¡Cállate robot!

al menos, sirvió para que Margaritka dejara de hacer preguntas. Ya para entonces Genny y yo salíamos de mi terapia, con una cita para el siguiente día a la misma hora. Yo iba en calidad de bulto en el remolcador, noqueado por los tratamientos, justo cruzábamos la puerta cuando otro paciente llegó también en un remolcador personal, una mujer de unos 60 años, me llamó la atención su expresión grave y su rasgos fuertes, nos saludó secamente:

–Buenas tardes, caballero, señorita.

-Buenas tardes señora.

Recordaba haberla visto, estaba tratando de recordar cuando Genny me habló:

–Miker, ¿No te gustaría ir a dar la vuelta por la colonia?, me gusta poder ver a más personas.

Mmm, realmente el compartir mi “descubrimiento” con el resto de la colonia no me sonaba sensato.

–Quizá más tarde, por ahora realmente preferiría comer algo y dormir, ¿Sabes?

-Anda, hasta ahora sólo he visto el bunker, el vertedero, nuestro cuarto, y el área médica.

–Y también el almacén -añadí.

–Sí, también, pero ha sido muy poco, ¿Hay alguna zona dónde tengan plantas?

–En el nivel 4, en el área de esparcimiento, hay un pequeño parque, está cerca de nuestra habitación, podemos ir más tarde.

-Vamos Miker, serán sólo unos minutos -me dijo, con una cara a la que era imposible decirle que no.

–Está bien, sólo 10 minutos.

Apenas llegamos, recordé porque en el año que llevaba ahí, sólo había visitado el parque dos veces. Era un lugar dónde las parejas gustaban de ir a dar la vuelta, aunque ahí conocí a Margaritka, que iba con regularidad a leer. De hecho el libro que leía en ese entonces, “Los Tres Mosqueteros”, fue el que hizo que nos pusiéramos a conversar, o mejor dicho, a discutir, sobre su continuación (y el hecho de que, al igual que yo, prefiriera los libros impresos, a pesar de su precio), ahora que recuerdo, prometí prestarle “El Hombre de la Máscara de Hierro”, pero el libro ahora estaba enterrado en el vertedero.

-¡Mira, son hermosas!

la voz de Genny me hizo volver de mis pensamientos, contemplaba animadamente un arbusto con rosas rojas. Sí, las favoritas de mi ex… curioso, justo mientras más la evocaba, a Marián, más de daba cuenta que empezaba a ser menos molesto, como si las heridas fueran cicatrizando…

"Rosas".

Mi tarjeta sonó.

–Hola Miker, sólo para avisarte que tu robot está listo, y en perfectas condiciones, ¿Quieres que te lo lleve a tu habitación?, ya terminó mi turno.

–Gracias Margaritka, pero aún no regreso a mi habitación, creo que iré al comedor, hace mucho que no como ahí.

–Ok, nos vemos ahí, Recuerda que me debes un libro, ¿Eh?

Vaya, me colgó sin darme tiempo a responder, y ahora necesitaba conseguir un libro.

En algo tenía razón Genny, no podía estarla ocultando, además, no podría llevarla a Marte de la misma forma que la saqué del vertedero, en el siguiente viaje, no sólo me pesarían con todo y maletas, el examen médico y revisión de equipaje eran obligatorios, aparte de varios controles más que se habían implementado recién, precisamente para evitar que la gente se fuera de “contrabando” antes de terminar su periodo de contrato, si quería sacarla de esa luna, sólo podía hacerlo como si fuera alguien “normal”... ¿Pero cómo?

Además, los incidentes con Margaritka y de la Poer serían apenas el comienzo, y no podríamos evitarlos, los mejor sería comenzar a “practicar” sobre ese tipo de detalles, para afinarlos.

-¿Tienes hambre Genny?, porque yo sí, y bastante, además quiero pasar antes a la biblioteca, ahí, y en el comedor, verás a mucha más gente.

-¿Comedor? -preguntó.

–Sí, hay uno, pero no me gusta ir, demasiada gente, pero quedé de verme ahí con Margaritka, para que me entregue a Dew.

–Bien Miker, vayamos antes a la biblioteca -dijo sonriendo.

La biblioteca era pequeña, pero con buena variedad, la mujer que atendía, cuyo rostro pálido y huesudo hacía dudar si respiraba aún, resultó ser sumamente culta y agradable. Le hice una lista de todos los libros que enterré, tenía la mitad en existencia. Casi me dieron ganas de decirle que, si excavaban en el lugar correcto en el vertedero, encontrarían algunos títulos que engrosarían su acervo.

-“El Hombre de la Máscara de Hierro”, no señor, me temo que no lo tengo en existencia, Ladoucette no es muy conocido, podría recomendarle “El vizconde de Bragelonne”, pero tampoco la tenemos, pero en tres días llega un transportador de Marte, y nos traerá más ejemplares, entre muchas otras cosas, quizá si guste esperar tengamos alguno de los títulos para entonces -Dijo, con una ligera sonrisa,

-Jeje, me temo que para entonces ya no estaré aquí, ¿Sabe?, en fin, apárteme todos los demás, y póngalos en mi cuenta, por favor, por ahora sólo me llevaré estos tres.

-¿Todos? -dijo, mostrando por fin algo de vivacidad en sus ojos.

–Sí, todos, por favor.

-Espero que esté conciente de lo que hace, está a punto de irse, y en esta colonia, los libros, ciertamente, son un lujo.

–Lo sé, pero digamos que simplemente no me quiero ir de aquí con las maletas vacías. Mandaré luego por los otros. Si tiene alguno de los faltantes de la lista en formato virtual, apártelo también, gracias.

–En formato virtual tenemos todos los títulos que guste, gracias a usted señor. Por cierto, espero que no le moleste que me atreva a sugerirle algunos otros títulos, en base a la lista que me proporciona -me dijo.

–Realmente se lo agradecería, pasaré luego a revisar, hasta pronto.

–Hasta pronto, señor, señorita.

Pasamos primero a la habitación, para que Genny se cambiara, realmente la ropa grande hacía que llamara la atención, aunque de todos modos, ya con ropa de su talla, su rostro, figura, e incluso su cabeza a rape, no eran precisamente discretos.

Sólo hasta entonces reparé en un detalle. Me estaba rascando la barbilla, y sentí que mi barba comenzaba a picar, así que no pude evitar preguntarle:

-¿No te crece el cabello?

Se tocó la cabeza, y se quedó pensando un momento, y al fin respondió, -Al parecer no aún, pero recuerdo que antes tenía cabello…

-¿Cómo era…? -pregunté.

–Oscuro, largo y oscuro -Respondió, sonriendo…y sí, yo también sonreí.

En fin, salimos del cuarto, y llegamos al comedor, Margaritka nos esperaba ya en una mesa, Dew estaba a su lado, de pie. Un asistente nos sirvió.

-Hola Miker. Hola Genny, me disculpo si te hice sentir incómoda hace unas horas, creo que fui demasiado preguntona, bueno, no pude evitar pedirle tus generales a Dew, y sí, también me disculpo por eso, pero bueno, por si no te lo ha dicho Miker, y soy así, no me gusta dejar cabos sueltos.

-No te preocupes Margaritka… ¿Puedo llamarte Margaritka?, no me molesta, y ya estoy acostumbrada a que la gente me pregunte acerca de mí misma, me gusta, me ayuda a recordar mi pasado -Dijo Genny, sí, con su natural sonrisa.

–Gracias Genny, sí, puedes llamarme por mi nombre, así conversaremos más a gusto, tienes razón, a veces es bueno recordar...

Recordando, tampoco le comenté a Genny que pocos son los que llaman a Margaritka por su nombre.

Bueno, al menos Margaritka había cambiado su actitud, le contó de ella misma a Genny, tratando de ser recíproca.

–Bueno, no sé si te contó Miker, yo tengo 8 meses aquí, pero estoy a punto de irme también, para volver a ver a mis hijos, tengo dos…

Hizo una pausa, tratando de que Genny contestara, iba a interrumpir cuando al fin Genny habló.

-Me da gusto saber acerca de ti Margaritka, debes de extrañar mucho a tus hijos, ¿Puedes hablarme de ellos?, me gusta saber acerca de otras personas.

La sonrisa de Genny pareció darle confianza a Margaritka, siguió hablando, mientras sacaba una foto:

-Míralos, son Vasili y Stephan, el más pequeño es la viva imagen de su padre -dijo, señalando a un niño de unos cinco años.

-¿Qué es de él, de su padre? -preguntó Genny.

-A mí también me gustaría saberlo -respondió Margaritka.

Hubo un incómodo silencio:

–Lo siento, no quería molestarte -dijo Genny, disculpándose.

–No, no me molesta, eso es algo que dejé atrás hace mucho tiempo.

Ya en confianza, Margaritka siguió interrogando a Genny:

-Dew me dijo que eres de Cerdeña, ¿Cómo fue que veniste a dar aquí?

Genny, lógicamente, se quedó callada, sin saber que decir, afortunadamente, el encuentro con de la Poer me había dado una idea, así que interrumpí.

-No te preocupes Genny, Margaritka es de fiar, no hay problema con ella…

Ambas me miraron con extrañeza.

-¿Hay algo que no debería de saber? -preguntó Margaritka.

-Genny llegó hace tres meses, en el último transportador, y vino a escondidas de su familia, ellos no saben que está aquí, esa es la razón por la que ha preferido pasar desapercibida al inicio, y ahora intentó cambiar su apariencia, sin embargo, como te habrás dado cuenta, aunque es un buen lugar para ocultarse, esta colonia no es un buen lugar para vivir, es mejor regresar a Marte, por eso te comenté que me urgía largarme de aquí. Ella es hija de dos de mis amigos de la Universidad, aunque no nos frecuentamos, nos conocemos desde hace muchos años, ¿Sabes?


Genny me miró aliviada, y Margaritka siguió con sus dudas:

-¿Pero porqué dejar a su familia y venir hasta acá?-, bueno, en eso no había pensando, pero Genny fue la que siguió el juego. –Para saber quien soy… ellos, lo amigos de Miker, no son mis padres, y Miker se ha ofrecido a ayudarme a investigar mi origen, al parecer encontró un par de pistas que nos pueden ayudar…

-Wow, bueno… gracias por decírmelo, y perdón por preguntar tanto, y bueno, si sus padres fueron tus compañeros de la Universidad, debieron de adoptarte muy jóvenes, ¿No es así?

-No tanto, eran de la generación de Argheni, ¿Te platiqué de él no?

–Sí, lo recuerdo -me dijo, -El amigo que primero fue tu profesor, ¿No?, dijiste que él podría enseñarme muchas cosas de robótica.

-Él, precisamente.

Margaritka era lista, quizá demasiado, y era una persona inquisitiva, y como ella misma mencionó, no le gustaba dejar cabos sueltos, el darle confianza para formular todas las preguntas que estaba haciendo, realmente estaba sirviendo como “ensayo” para armar una historia coherente y creíble sobre Genny, e ir afinando detalles sobre la marcha… Seguimos conversando sobre cosas más mundanas, la puse al tanto de mi accidente con el k… con la rata ciega, y de cómo me había lastimado la espalda hacía un par de años… En eso estábamos cuando De la Poer interrumpió.

-Saludos, Genny, Arbus, no pude evitar acercarme a una mesa con un par de mujeres tan agradables.

-Hola Gastón, ¿No tienes mejores cosas que hacer? -le dijo cortantemente Margaritka.

-Sabes que nada es mejor que estar cerca de personas como tú, Arbus-. –Estar lejos de ti sería mucho mejor Gastón.

-Veo que la gente te sigue hablando mal de mí sin fundamentos -dijo, mientras me veía fríamente. -Pero ya verás que son sólo habladurías, les deseo buen provecho, Arbus, Genny.

-Vaya, tu amigo ni siquiera te saludó Miker, no veo como en tres días pueda cambiar el concepto que me he hecho de él todos estos meses -señaló Margaritka,

-Creeme, es más amigo tuyo que mío.

-En fin -prosiguió Margaritka, -¿Podemos seguir conversando Genny? -mientras lo hacía, pidió tres vodkas, al parecer la charla lo ameritaba.

-Claro Margaritka, me gusta conversar con la gente -dijo Genny, con su característica sonrisa privada de malicia.

–Hablando de eso, Dew me dijo que estudiaste letras, no pareces ser muy expresiva, si no te incomoda que lo mencione.

–Para nada Margaritka, dejé la carrera porque no me sentía cómoda ahí.

Vaya, al menos Genny tenía imaginación, y parecía entender la manera en que yo estaba hilando su “historia”, aparte, realmente parecía que la convivencia con la gente agilizaba su mente cada vez más, eso, o en cierta forma, como tantas cosas, le “refrescaba” la memoria…

Margaritka, tratando de corresponder la “confianza”, nos siguió hablando de su vida, de la cual ya sabía algunos detalles. De Cómo se casó muy joven en su pueblo natal, cerca de Kiev, y se fue a estudiar Ingeniería Robótica a California con su entonces esposo, El cual la abandonó luego de que naciera su segundo hijo. Lo último que supo de él, aunque reconocía que no eran datos confiables, y que no tenía ganas de corroborarlos, es que tenía otra mujer con la que había procreado un hijo, más o menos de la edad de su hijo menor… vaya, entendí por qué un tipo como de la Poer le parecía tan repulsivo… aunque, dicho sea de paso, a mí también me lo parecía.

-Wow, da gusto conversar de manera tan abierta… -Dijo Margaritka, -dime Miker, sé que eres divorciado, ¿Eso es todo de ti…?, no me lo tomes a mal, pero ya que estamos sabiendo tanto de cada uno, faltas tú, ¿No crees?

Silencio, miré mi mano, aún tenía muy marcado el contorno del anillo en mi dedo. En la otra mano, el vaso de Vodka, al que di un largo sorbo.

–Bueno, me divorcié hace seis años -hablé por fin, -vine aquí hace un año… mi esposa me dejó, por estúpido, jeje, fue mi culpa, no lo niego, ella puso mucho de su parte para que lo nuestro funcionara, pero al parecer yo puse mucho de mi parte para que no fuera así… No sé, siempre lo achaqué a mi mala memoria, y a sus amigos, nunca me llevé bien con sus ellos, especialmente un grupo que se la daban de filósofos, siendo yo ingeniero, no les gustaba que rebatiera sus teorías. Como me gustaba leer, siempre tenía una idea de lo que estaban hablando, y me daba cuenta que eran bastante manipuladores. Pero mi ex los idolatraba, aunque trataba de que no coincidiéramos, porque cuando lo hacíamos, siempre acabábamos discutiendo y un par de veces casi llegamos a los golpes…

Tomé aire (y un sorbo de vodka), y proseguí:

-A `pesar de todo, no los culpo, nadie me puso una pistola en la cabeza para descuidarla tanto, ni tampoco nadie le puso una pistola a ella para que se juntara con ellos, en fin, quizá, como dicen todos, fue algo de culpa de los dos, pero siempre he aceptado que la mayor parte me corresponde…

No sé qué me extrañó más, que fuera Genny la que me interrumpiera, o lo que me dijo.

–Pero Miker, han pasado ya muchos años de eso, da la impresión de que aún te sientes culpable, y de que te sigues castigando por ello, debes de perdonarte y dejar el pasado atrás, has desperdiciado seis años, en ese tiempo, pudiste haber rehecho tu vida.

Vaya, sentí que me vaciaban un balde de agua fría, me quedé sin palabras, al igual que Margaritka, la cual también tomó un sorbo de vodka y rió fuertemente:

-¡Jajajaja!, vaya, no vale la pena revivir el pasado, a menos que, como ahora, sirva para conocernos mejor. Hablemos de otras cosas, me debes un libro, ¿Recuerdas Miker?

¡Uffff!, el libro...

-Lo siento, precisamente antes de partir del vertedero, no lo encontré en mi maleta, quizá lo extravié en algún momento del viaje, revisaré mi habitación, pero espero no haberlo olvidado en el bunker…

-Diablos Miker, realmente quería leerlo, ¿Recuerdas que nos conocimos precisamente a causa de él?, tiene rato que terminé el que estaba leyendo en aquel entonces, y justo estaba terminando de actualizar a tu asistente cuando recordé que me debías la continuación… en fin, espero que lo encuentres…

-Bueno, espero que como disculpa, aceptes que te preste alguno de estos -le dije, mientras le extendía los tres que acababa de comprar.

-A ver, déjame revisar…

Escogió uno, el cual la dejó pensando, hasta que por in habló:

-Cielos… “Colmillo Blanco”, mi abuela me lo leía antes de dormir cuando era niña, ella me prometió que me regalaría el libro cuando terminara de leérmelo… pero nunca lo hizo… no le alcanzó la vida, falleció antes de que pudiéramos terminarlo…


Tomó otro trago de vodka, tratando de disimular que sus ojos se habían humedecido:

-No acepté el libro cuando mi madre me lo dio, nunca lo terminé. Mi abuela prometió terminar de leerlo para mí, y no lo hizo… la odie, la odie por muchos años, por irse, y por romper su promesa… Dios, era sólo una niña, como podía entender…

Vaya, no soy bueno en estos asuntos, ¿Saben?, intenté retomar sus palabras…

-En fin, no es bueno revivir el pasado, ¿Recuerdas?

-Cierto -dijo, respirando hondo. –Tienes razón Miker, y ahora que lo pienso, Genny también la tiene, tengo que perdonarme y dejar de castigarme, ¿no creen?, creo que es una buena oportunidad para no dejar cabos sueltos con respecto a esto, ¿No les parece?... en fin, realmente esta ha sido una buena charla, así que brindo por eso, ¡Salud!

-“¡Salud!”

La secundamos. Genny, que no había tocado su vaso, lo vació de un golpe.

-Bueno, y dime Miker…

Margaritka no pudo terminar su frase cuando las alarmas comenzaron a sonar, y la voz de la Poer  se escuchó en los altavoces.

-“RIESGO BAJO DE METEORITOS, REPITO, RIESGO BAJO DE METEORITOS, ALERTA AMBAR, POR FAVOR, DIRÍJANSE EN CALMA HACIA SUS HABITACIONES, EN BREVE LES DAREMOS NUEVAS INSTRUCCIONES”-.

Ah… bueno, que le vamos a hacer, el destino lo fastidia a uno cuando está más a gusto… Mmm, esta es otra de esas cosas que no son tan agradables al estar tan cerca de un planeta tan grande… ¿Saben?

Continuará.





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