"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

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lunes, 27 de mayo de 2013

NOVA-GEN ALPHA. En el Vertedero V, Genova.

Despertar sobresaltado se estaba volviendo normal, aunque no me estaba acostumbrando para nada a ello.

Si en uno de tantos giros mientras dormía, mi mano no la hubiera tocado, jamás me habría dado cuenta que estaba dormida junto a mí, ¿Saben? En fin, luego del sobresalto inicial, me levanté trabajosamente, la espalda molestaba menos. El pathfinder estaba de pie, junto a la mesa, se limitó a saludarme con frialdad.

-Buen día, señor Miker.

-Buenos días hombre de hojalata, ¿Qué hay para hoy? -pregunté, con tono sarcástico.

-La señorita me dejó indicado que siguiera sus órdenes, y que le informara de ello. Me dijo que confiaba en su buen juicio para comenzar a preparar la partida, señor Miker.

-¿Hace cuánto que duerme ella?

-Unas 3 horas señor Miker -Respondió el robot.

-Bien, no la molestemos.

-Me parece lo más prudente, señor Miker.

Me senté en el sillón, tratando de ordenar mis pensamientos, decidí conversar con mi "amigo".

-Bien pathfinder... amigo, bueno, empecemos por eso, "pathfinder" es demasiado formal, y "amigo", demasiado impersonal, ¿Hay alguna otra forma en que te llamen?

Su respuesta fue pronta:

-Todos los demás trabajadores me han llamado siempre "asistente", "jefe asistente" o "robot", señor Miker.

-¿Pero en algún momento te deben de haber llamado de otra forma, no es así?

 -Así es señor Miker, sin embargo, no se me permite usar palabras ofensivas o altisonantes al conversar con las personas.

-Jeje... ¿Nada aparte de insultos?

El robot se quedó callado un buen rato, repasando sus bancos de memoria, hasta que por fin escupió:

-"Dew", así me llamó la paciente "C", me parece que fue una pronunciación errónea de mi número de serie, señor Miker.

-Dew, me gusta, ¿Te gusta para tu nuevo nombre?

-Ya tengo un nombre, señor Miker -retobó.

-Pues ahora tienes un nombre más, uno de amigos, uno con el que la señorita y yo nos referiremos a ti, ¿te agrada?

-Me halaga, señor Miker -se limitó a responder.

No era sólo que deseaba que el robot se sintiera más integrado, pues aún tenía mis dudas con el dichoso código azul, sino que, frente a los demás, realmente me conviene mostrar mayor familiaridad entre esta máquina y nosotros.

-Bien Dew, sabes que ahora es inevitable que la señorita nos acompañe...

no terminaba de hablar cuando me interrumpió.

-¿Nos acompañe, señor Miker?

-Así es Dew, tú también vendrás con nosotros.

-Eso realmente me agradaría, señor Miker, dejar este sistema de lunas y seguir a su servicio -Dijo en un tono ciertamente alegre, vaya, parece que por fin había logrado sobornar en cierta forma a esta maldita máquina, además, no me convenía para nada dejarlo por ahí y que de un día para otro se le ocurriera abrir la boca, si la tuviera, además que su procesador me sería útil.

-Bueno, como te decía, es inevitable que venga con nosotros, ya he trazado un plan, pero creo que será muy bueno que me auxilies en cada paso, y que me informes de cada error o agujero abierto que deje, ¿Te parece Dew?

-Así lo haré, señor Miker -sonreí.

 -Una cosa más Dew, ¿sabes cortar el cabello?

-Afirmativo, señor Miker.

El robot fue eficiente, me cortó rápido el pelo, se lo pedí lo más corto posible. Tomé un baño, me afeite por completo, y cuando digo por completo, fue por completo. Necesitaba ahorrar el mayor peso posible si quería seguir con mi plan. Me puse ropa limpia (que ella había lavado) y un overol, me pesé, había perdido casi 2 kilogramos, excelente, aparte de la rasurada, había vuelto a perder peso. En cuanto a mi peso corporal, podía justificar hasta 1.5 kilogramos de exceso, más de eso requeriría un examen físico, y abrir mis maletas para quitar peso extra, un lujo que no me podía permitir.

Mi peso al llegar fue de 91 kilogramos, más o menos, y mis pertenencias y otras cosas, 60 kilogramos.

-¿Sabes cuál es el peso de la señorita Dew?

-57 kilogramos, según estimó la cápsula de emergencia, señor Miker, aunque estaba muy deshidratada.

Casi excelente, si no fuera porque no podía dejar todo, así que comencé a hacer malabares.

-Trae el remolcador auxiliar, Dew.

-En un momento señor Miker.

El robot volvió pronto con el remolcador, podría darme pesos aproximados, aparté un cambio de ropa y otro overol, además de una mascarilla y un tanque mediano de oxígeno, la pistola de descargas opioides, la otra pistola, mi tarjeta, una memoria, y ya eran más de 10 kilogramos. Hice que el robot acomodadora en una maleta el resto de mi ropa (me dio pena, después de todo, ella la había lavado...), algunas herramientas, todos mis libros, memorias, notas, apuntes... 49 kilogramos. Abrí un pequeño maletín con cosas personales. Desodorante, un rastrillo, cortauñas, una navaja, y un montón de cachivaches más por el estilo, todo excepto la navaja se fue a la maleta grande. Una par de fotos de mi familia, de mi ex esposa, cartas que ella me escribió, todo se fue también a la maleta. Sólo aparté una foto dónde aparecía siendo niño, con mis padres. 55.5 kilogramos, recordé el libro que arrojé, 56 kilogramos, me deshice de la navaja y la memoria, 57 kilogramos, suficiente por ahora, ya me las arreglaré con el resto, no importaba que dejara un par de cosas en el bunker, pero de esto sí me tenía que deshacer.

"Libro".
-Acompáñame afuera Dew, trae el remolcador principal.

-Como ordene, señor Miker.


El robot se iba a acoplar de nuevo al remolcador principal, tuve que detenerlo, jaja, pobre lata, la costumbre. Fuimos al lugar dónde la habíamos encontrado, a ella, encontramos la placa sobre la que descansaba, una pieza plana, de forma irregular, de unos dos metros de diámetro, de aproximadamente una pulgada de ancho, opaca, sin óxido, golpes o abolladuras, sólo se veía ligeramente devastada en la superficie. Intenté moverla, sin éxito, pesaba más de lo que parecía, tuvo que hacerlo el robot auxiliado del remolcador. Fuera de su peso, no presentaba ninguna particularidad, al girarla, vi una pequeña insignia con una inscripción imposible de leer por el desgaste, el robot la arrancó y tomó una pequeña muestra del material, sólo eso necesitamos. Antes de que volviera a bajar la placa, hice que el robot enterrara la maleta. Muchos recuerdos que se fueron, y que nunca volverían.

No sé cuanto tiempo me pasé contemplando el libro, el libro que me regaló.

"Esperando una señal".

Acabé riéndome de mí mismo, "¿Qué pasa Miker, esperas una señal del cielo o algo así?, crees que si te quedas parado aquí el tiempo suficiente, todo el pasado se borrará...?".

Llegó la señal, pero no del cielo, ella me llamó desde el bunker.

-¿Dónde estás Miker? -me preguntó.

-Vine a revisar el lugar dónde te encontré, por la placa, ¿Recuerdas?, no te quise despertar. Por cierto, te dejé un cambio de ropa, por si deseas bañarte y cambiarte mientras no estamos.

-Sí, está bien, no tardes.

En fin, regresé a mis pensamientos. Decidí no enterrar el libro, pero no lo llevaría conmigo, quizá a alguien que llegara después a esta luna le serviría, porque en lo tocante a mí, no deseaba volver a ese lugar. El robot dejó la placa en su lugar, y luego volcó una montaña de fierro sobre ella, amén.

Regresamos al bunker, ella recién terminaba de bañarse, iba a saludarme cuando se detuvo.

-Lo siento Miker, olvidé que te incomoda verme así.

¡Ufff!... Fue al baño a vestirse, cuando regresó, la puse al tanto del nuevo nombre de nuestro "amigo", y le pedí que se pusiera el overol. Así lo hizo.

-párate aquí, frente al remolcador, por favor.

Escaneo, 62 kilogramos, necesitábamos ahorrar peso.

-Va a ser incómodo, pero por favor quítale el resto de la ropa, incluso las medias, y déjate sólo el overol, yo haré lo mismo-.

Me quité el overol, ella hizo lo mismo, y siguió desvistiéndose, frente a mí, al menos ahora se dio la vuelta, así que salí de mi estado de estupidez, también me di la vuelta y terminé de desvestirme y ponerme el overol de nuevo, lo más pronto posible, cuando lo hice, ella ya había terminado,  y me estaba viendo. En fin, ahorramos un kilogramo más, aunque usar sólo el overol realmente irritaba.

Sólo teníamos 2.5 kilogramos de juego, que se consumieron sólo con las dos pistolas. Podría dejar la pistola que me dieron para seguridad, pero me sería muy difícil conseguir otra después, y la necesitaría, vacié mis bolsillos por completo, sólo conservé mi tarjeta, la foto, la insignia, y la muestra de la placa.

-La señorita necesitará identificarse de alguna forma, señor Miker -señaló el robot.

Diablos, el pedazo de fierro tenía razón. Había derretido mi colección de tarjetas personales, El único lugar dónde podía encontrar otra, era allá afuera. Tuvimos que salir de nuevo. Ella insistió en acompañarnos.

-Quisiera ver en que consiste tu trabajo, Miker -me dijo sonriendo.

En fin, este trabajo era tan infame y deprimente que la sonrisa no le duraría mucho.

-Afortunadamente hay una escafandra extra -le dije.

-¿No hay aire afuera? -preguntó.

-Sí, pero es muy tenue, no resistirías ni 20 minutos antes de perder el sentido.

Así que montamos los tres en el remolcador principal, en un par de horas encontramos varias tarjetas, todas a medio devorar. Ciertamente, ella realizaba mi trabajo mucho mejor que yo, sin desgano, así que recorrimos una amplia área en poco tiempo. Justo encontramos una tarjeta en condiciones decentes debajo de los restos de un auto. El robot lo levantó con cuidado, me estaba deslizando con cuidado por debajo,  cuando una maldita rata saltó y robó la tarjeta. Más tiempo me llevó el tomar la pistola y apuntar, en que ella saltó y alcanzó a la rata, reventándola de un pisotón. Me deslicé fuera del auto, al salir, la parrilla se desprendió y me golpeó, nada serio, pero sí doloroso.

Volvimos al Bunker. La tarjeta era funcional, había pertenecido a una joven estudiante de 21 años, que se entretenía grabándose bailando en bares, y mandando fotos y videos sensuales y cartas apasionadas a su novio, en fin, es el tipo de cosas que me gustaba revisar, jeje, pero no había tiempo, eliminé todo lo "inapropiado", el robot, ahora ya bien integrado a nuestro bando, me mostró una manera segura de generar una nueva clave personal (aunque estaba prohibido por el protocolo...), quitamos y añadimos cosas, como había señalado al principio el robot, escaneamos sus huellas dactilares, y su retinas. Así, llegamos al punto de generar datos de la nada.

"Edad".

 -¿Cuántos años quieres tener? -le pregunté.

-¿Cuántos aparento?, preguntó un poco extrañada.

-Mmm... los 21 estarán bien, ¿No crees Dew?

-Afirmativo, señor Miker.

Con todos los demás datos no hubo problema, usé los de mi ex esposa, así no tendría problemas en cuanto de dónde venía, dónde había estudiado, o incluso los nombre de sus padres, ahí llegué a un nuevo punto dónde me atoré, aunque por un momento lo pensé, realmente me incomodó el usar el nombre de mi ex... así que le pregunté:

-¿Cómo te gustaría llamarte...?

-Ya te lo dije Miker, sólo me llamaban "Código Nova-Gen Alpha".

Bueno, eso no es nada útil, no era un nombre que pudiéramos usar, estuve pensando... "Nova-Gen, Nova-Gen, Nova-Gen...".... y así pensando por un rato, hasta que el pensamiento se me estrelló como un ladrillo en el cráneo...

"Génova"...Génova. 

-Génova... ¿Te gusta...?.

-Es sólo una variación, ¿no? -me respondió.

-¡Ufff!, pues sí, ¡Pero por lo menos ya es un "nombre"!

-Está bien Miker, no cambia mucho, así que no será difícil acostumbrarse, y sí, me gusta -dijo sonriendo.

Ok, sigamos, "Apellido". Mmm... Diantres, tampoco quise usar alguno de los de mi ex, m puse a pensar otra vez (Cosa a la que, lamentablemente, me había desacostumbrado). Me quedaba "Alpha", tampoco me gustó. Iba a rascarme la cabeza, cuando recordé el golpe de la parilla del auto, muy desgastado, pero aún era visible una inscripción en el centro, "Alfa Romeo".

"Génova Romeo", no, no se oye bien... "Genova Di-Romeo*". Mejor... en fin, no soy creativo, ni publicista, ni nada por el estilo, ¿Saben?

-¿Te gusta cómo se oye así? -le pregunté.

-Sí, Miker, me gusta, muchas gracias. Es más, me gustaría que de ahora en adelante me llames de esa forma, en lugar de sólo "ella" o "señorita", como lo hace Dew, me hace sentir rara, como si careciera de personalidad. Creo que tienes razón, al menos así, con un nombre, siento que soy... "alguien"...

Me sonrió, sonreí, nos quedamos callados. Afortunadamente, el robot rompió el silencio.

-¿Desea que le llame entonces señorita Genova a partir de ahora, señorita?

-"Señorita Genova" es demasiado largo, ¿No te parece, Dew?

El robot calló.

 -Analizando, señorita, un diminutivo aceptable, según sus usos y costumbres, sería "Genny", señorita.

Ahora a ella le tocó guardar silencio.

-Me gusta cómo se oye, ¿Qué te parece Miker? -dijo por fin, con una enorme sonrisa. -

Si te gusta, adelante -señalé.

-Así será entonces, señor Miker, señorita Genny -sentenció el robot.

Mitad del problema resuelto. Seguí afinando detalles, auxiliado por la máquina. El robot dijo que un par de detalles personales, como fotografías, serían muy útiles. Así que le tomamos un par y las editamos. Ella realmente insistió en tomarse una foto conmigo. 

-Vamos Miker, sería algo bueno, y nos servirá como recuerdo.

 ¿Recuerdo...? Luego de darme a desear un rato accedí. ¿Cuando fue la última vez que me tomé una fotografía?, cuando me di de alta en el proyecto... no, esa no, una verdadera fotografía, no podía recordarlo. Insistió en tenerla impresa, serían sólo un par de gramos extra, así que accedí.

-Toma, guarda esta también.

Demonios, no sé si me estaba poniendo melancólico o qué, pero algo me hizo darle a guardar la otra foto.

"Miker & Genny".

Ahora el problema era el contenedor dónde irían las maletas. Era de aleación y estaba cerrado herméticamente, aparte que, por la cantidad de basura que llevaba, me habían dado el más grande, calculé que ella cabría sin problemas. El problema era el aire, pensaba en darle un tanque de oxígeno, pero el más pequeño pesaba más de 5 kilogramos, A estas alturas, el hacerme otro enema o sacarme sangre no me parecía descabellado.

Teníamos sólo un kilogramo de juego, no más, así que lo consulté con el robot.

-Conoces los protocolos sobre el peso máximo de transporte, ¿No es así Dew?

-Afirmativo, señor Miker, viendo lo que pretende lograr, y tomando en cuenta las cosas que pretende llevar con usted, la idea de dotar a la señorita Genny de una mascarilla y un tanque pequeño de oxígeno me parece la más viable, como bien consideró usted señor Miker, excepto por el peso. Así, creo que lo mejor sería vaciar el contenido del tanque, dejando sólo 500 gramos, según mis cálculos con eso bastará, seños Miker.

Tan simple que jamás se me hubiera ocurrido.

-Sólo un detalle, ¿Le bastará a... Genny, para el viaje hasta la luna matriz?

-Sólo si está sedada, señor Miker.

-¿Es necesario? -preguntó ella.

-Es la única forma, señorita Genny -Dijo el robot.

En fin, el pedazo de metal preparó la inyección para sedarla, le encargué que se la pusiera hasta el último momento. Probamos el contenedor, estaba acojinado por dentro, ella cabía cómodamente, sólo especifiqué en las instrucciones "Frágil".

Terminados los preparativos, mi mente volvió a otras cosas, que había estado evitando. Me senté un rato en el sillón, tratando de tomar una decisión, luego de mucho pensar, decidí al menos realizar una búsqueda, de una dirección: "Posible ubicación actual: Marte", fue la respuesta, estupendo, revisando un posible itinerario, deberíamos de esperar al menos tres días en la luna matriz para estar en posición de partir al cinturón de asteroides, y de ahí a Marte, un largo viaje, con muchas escalas, y muchas más dificultades... estaba pensando en todo ello, cuando su voz me trajo de nuevo al mundo exterior...

-¿Deseas comer algo Miker? -me preguntó.

-Tengo hambre, pero no voy a comer, y espero que no te moleste que te pida que tampoco comas, necesitamos ahorrar peso.

-Está bien Miker, ¿te molesta tu espalda, cierto?

Así era, el intentar mover la placa había sido una reverenda estupidez. Faltaban algo más de 5 horas para la llegada del recolector, por lo que dormir un rato no me caería mal. Ella fue la que abordó el tema:

-¿Te molestó que durmiera contigo, verdad?

Me quedé callado, creo que demasiado tiempo, sin saber que decir, al fin hablé:

-No es que me moleste, sólo que... -y otra vez silencio.

-No te preocupes Miker, dormiré en el suelo entonces.

-No me parece correcto, debería ser yo el que durmiera en el suelo, sería mejor para mi espalda... Además, luego de tanto tiempo sobre esa fría placa, creo que dormir en una cama no te caería mal...

-No me molesta Miker, no te preocupes, pronto dormiremos más cómodos.

Fue lo que dijo antes de darme una descarga más, y todo se puso oscuro, de nuevo, tan oscuro que acabó por secarme las ideas y no dejar pie siquiera al sarcasmo, ¿Saben?

*Pronunciación italiana.

NOVA-GEN ALPHA. En el Vertedero I...

NOVA-GEN ALPHA. En el Vertedero II, Miker.

NOVA-GEN ALPHA. En El Vertedero III... Ella. 


NOVA-GEN ALPHA. En el Vertedero IV, el Pathfinder.

NOVA-GEN ALPHA. Luna Matriz I.


NOVA-GEN ALPHA. Luna Matriz II, Libros.




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