"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

Like

lunes, 27 de mayo de 2013

NOVA-GEN ALPHA, Luna Matriz I.


Faltaban unas dos horas para la llegada anunciada del recolector... cuando llegó. ¿Qué la gente no puede llegar tarde como en la Tierra...?

En fin, la alarma me despertó tan abruptamente que casi me caí de la cama, lo único que me detuvo fue darme cuenta que caería sobre ella, sobre Genny, que había dormido en el suelo. Había quedado con medio cuerpo en la cama, y medio cuerpo en el aire, sosteniéndome con los brazos, estaba buscando la forma de levantarme cuando las frías manos de Dew me auxiliaron... Que agradable es cuando todo y todos tienen un nombre... ¿Saben?

-Llaman a la puerta, señor Miker -reiteró el robot.

Como pude me incorporé, me sentía mareado, con un hueco enorme en el estómago, que parecía implosionar, con la presión baja... sí, iba a ser un lindo y jodido día.

-¡Un momento!, ¡Estoy desnudo! -fue la única estupidez que se me ocurrió gritar, Genny se había despertado ya.

-Es el momento -le dije en voz baja.

El robot tenía ya la jeringa lista. Ella asintió y metió los pies en el contenedor, el robot le puso la inyección con sumo cuidado, antes de meterse por completo, ella me dio un fuerte abrazo.

-Todo saldrá bien, no te preocupes -me dijo.

Diablos... Se acomodó, se puso la mascarilla, y me dirigió una última mirada, el robot cerró el contenedor, todo pasó tan rápido que no alcancé a reaccionar siquiera. Me despabilé e intenté concentrarme sobre lo que tenía que hacer.

-Bien Dew, a partir de ahora, debes ser muy discreto, ¿Está bien? -le dije al robot.

-Afirmativo, señor Miker -respondió sin énfasis alguno.

En esos momentos, realmente estaba deseando recordar como hace uno para santiguarse, como me enseñó mi madre cuando era niño, lo había olvidado hacía muchos años ya.

Traté de recobrar la compostura, le hice un gesto al robot, y al fin comencé a caminar. Salí, seguido por el robot, que llevaba mi "equipaje" con el remolcador auxiliar, el sol comenzaba a clarear, no se veían ratas en los alrededores.

-¡Que decepción Miker! ¡Creí que saldrías desnudo muchachote!, mira que bien te ves, ¡Por fin te afeitaste! -Me dijo, con el mayor entusiasmo posible la piloto del recolector; Akesha.

Era una mujer de unos cuarenta y tantos años, metro y medio, y tan rolliza como alegre. Su labor consistía en dar rondas periódicas por las lunas, llevando y recogiendo personal, materiales, herramientas, y en mi caso, pasaba cada semana a recoger las aleaciones que rescataba. Eso, y el coquetear con los trabajadores, eran sus actividades primordiales, cosa de la que me había dado cuenta desde que la conocí, hacía ya varios meses.

Al principio me asustó cuando, con su natural desenfado, me dijo, justo desde la primera semana que llegué al vertedero; "¿Sabes amigote?, me encanta ‘tu’ luna, me gusta tanto que me quedaría de buena gana un largo rato, si tú me lo pides". Cosa que no hice, pero que, sinceramente, hace un par de días, antes de mi "descubrimiento", estaba realmente considerando en hacer... ¿Saben?... ups. Sea, me dio un abrazo y un beso en la mejilla: 

-¡Vaya Miker!, me debes un buen rato a solas en "tu" luna, cúrate y regresa pronto, ¿Sí amigote?

-Jeje... esperemos a que me recupere... gracias.

La conversación siguió en el mismo tenor, en ese momento, Genny, que aún no se quedaba dormida, estaba totalmente estupefacta por lo que alcanzaba a escuchar… la visión de su rostro hubiera sido impagable. Le pedí al robot que fuera al depósito y trajera la aleación que habíamos recuperado durante la semana, mientras tanto, me pesaría con mi "equipaje".

-Bien muchachote, párate aquí, con tu maleta -me dijo Akesha.

Empecé a sudar frío, el primer obstáculo. Crucé los dedos cuando el medidor electrónico comenzó a correr, un número tras otro, cada uno mayor que el anterior... Sentí que me arrancaban el alma y la arrojaban a las ratas cuando vi el número, y Akesha lo reiteró.

161,511 g.

-¡Miker!, ¡¡¡Estás pasado por 11 gramos!!! ¿Acaso te comiste a la maldita rata que te mordió con todo y su manada?-, ahora tengo que revisarte, y yo que tengo una maldita prisa por largarme de aquí... en fin.

¡¡¡Me revuelco en todos los malditos diablos que se pudren en el infierno, 11 gramos!!!

-¿E... estás segura? -balbucee.

-¿Crees que la máquina se puede equivocar tipo?, en fin, voy por el scanner corporal, ve abriendo tu maleta, ya sabes, el maldito protocolo.

Mi corazón bombeaba sangre tan fuerte que estaba a punto de salírseme por la boca, ¡¡¡Todo se lo iba a llevar el carajo!!! Me llevé las dos manos a la frente cuando una ligera sensación en mi mano izquierda me dio una esperanza...

Me quedé viendo a mi mano como el soberano idiota que soy, no podía creerlo. A estas alturas, una disculpa sobre haber olvidado ese "pequeño" detalle, salía sobrando. Sí, me largué hace un año hasta el otro lado del sistema luego de cinco años de haberme divorciado, y sí, lo hice para olvidar a mi exesposa, y sí, el reverendo imbécil de mí, en todos esos malditos seis años, no me había quitado la maldita sortija de la mano.




Arrancarte un anillo del que no te habías desprendido ni siquiera para bañarte en seis años cuesta trabajo, bastante, incluso sangré un poco cuando usé los dientes, diablos, no importaba eso ahora, iba a dar un paso hacia el bunker cuando Akesha salía del recolector... Carajo, me quedé viendo al anillo una fracción de segundo antes de dejarlo caer al suelo.

Estaba bastante nervioso, jadeante, sudaba a raudales, pero intenté recuperar el aplomo, mientras hacía el ademán de querer abrir la maleta, escupí saliva al suelo y le dije a Akesha:

-Realmente yo también me quiero largar de aquí lo más pronto posible, ¿Podrías revisar de nuevo la balanza?, creo que ese escupitajo era realmente pesado....

-¿Ahora también eres comediante tipo?, me haces perder más tiempo -decía, aunque lo hacía mientras, con el mayor desgano posible, volvía a activar la balanza.

Todos mis esfínteres volvieron a recobrar fuerza cuando un número inferior apareció en la pantalla:

"161,494 g.".

Una sonora risotada salió de los labios de Akesha;

-¡Jajajaja!, ¿Pues que comes para arrojar esas flemas Miker? En fin, según el maldito protocolo, nos largamos de aquí, trae a tu carga y tu asistente, y cierra esa maldita maleta y súbela pronto, a menos que quieras darme tu ropa interior como recuerdo, ¿Eh, muchachote?.

Me limité a sonreír con nerviosismo, ¡¡¡Ufff!!! Mi corazón bombeaba sangre de manera normal de nuevo. El robot regresó, así que le tocaba su turno de ser pesado. 59.072 kilogramos de aleaciones, contando lo que Genny me había ayudado a encontrar, mi mejor semana de trabajo, por mucho (más aún contando los "otros" 50 kilogramos). 127.016 kilogramos de peso para el robot, también pasado, pero dentro de su rango de tolerancia (¿Es que acaso todos tenemos problemas de peso en esta maldita luna?). Sea, el robot se flexionó y contorsionó hasta quedar en forma de un cubo compacto y maniobrable, el cual insistí que fuera acomodado junto a mi equipaje, ..."por seguridad", sólo le murmuré "Te la encargo mucho viejo".

Akesha me acompañó a dar un último vistazo al bunker, para descartar cualquier faltante, (sí, era parte del protocolo), y para dejar el remolcador auxiliar, sólo quedaba el dichoso libro, que reposaba solitario junto a una botella de whisky casi vacía, sobre el escritorio. No lo había visto así hasta ahora, pero realmente me estaba deshaciendo de muchas cosas de mi pasado, al menos, en ese aspecto el viaje había sido productivo.

Por un momento recapacité en lo que estaba haciendo; yo, un hombre de mediana edad, fracasado, sin futuro; sacando de incógnito a una desconocida mitad humana mitad máquina, que acababa de encontrar perdida en una luna olvidada; la cual desconocía por completo quién o qué era; ayudado por un robot con tendencias sicópatas y dado al libre albedrío. Una buena receta para el desastre. Aquellas palabras que le dije a Genny en una de nuestras charlas taladraron mi cabeza; "Quizá sea sólo que creo que mi vida representa tan poco en este momento que no vale la pena defenderla"... quizá sea que no tengo nada que perder, quizá, de alguna manera, estos días me he sentido con ánimos de comprarme una ilusión, por artificial que sea, para darle algo de combustible a mi vida, de pronto me sentía más tranquilo, realmente extraño, pero más tranquilo... La voz chillante de Akesha me trajo a la realidad:

-¡Chico, se te olvida el Kama Sutra!.

-Je, es un libro que no necesito, vámonos ya -le dije.

-¡Pues yo sí necesito un poco de esto! -remató, antes de terminarse la botella de whisky de un trago.

De regreso al recolector busqué con la mirada el anillo en el suelo, sin éxito, al diablo. Akesha me apresuró con un pellizco en el trasero, lo cual me hizo sentir no sólo incómodo, sino nervioso. Afortunadamente, la gruesa y compacta tela del overol parecía disimular mi falta de ropa interior. Por dentro, la cabina era bastante compacta, dentro había espacio para unas 30 personas, pero aparte de mí sólo había otro pasajero, que me saludó secamente. Al diablo, sólo quería, desde lo más profundo de mi ser, dejar lo antes posible este agujero. Me puse la escafandra y el arnés. La Mezcla de oxígeno y una ligera dosis de anestésico me acabaron de tranquilizar.

La nave arrancó y comenzamos a ascender. Por una ventanilla, alcancé a ver las formas semiesféricas entrecortadas del bunker y el depósito, alejándose a gran velocidad. Luna-Vertedero 63 LVAN y recuerdos que traje conmigo, hasta nunca, espero jamás volver a verlos, amén.

 "Luna Vertedero".

Viajar cerca de un planeta con mucha gravedad y con el estómago vacío no es nada agradable, ¿Saben? Afortunadamente llegamos en algo más de una hora. Ahora recuerdo qué es lo que en especial nunca me agradó de Akesha; sus aterrizajes. Parecía no distinguir entre transportar carga o pasajeros. En fin, luego del zarandeo, todo quedó quieto, si hubiera comido algo antes, sin duda hubiera vomitado (y quizá Genny también). El otro pasajero tuvo que ayudarme a bajar, sólo alcancé a distinguir que era una mujer. Le agradecí, hizo un gesto y se retiró apresuradamente, con sólo una pequeña maleta. El robot bajó del área de carga, recuperó su forma portable, y bajó la maleta con sumo cuidado. Akesha se despidió de mí con otro beso cargado de insinuaciones.

–Toma, esto es para ti amigote, sabes mi número si quieres un masaje, ¿He? -me dijo, mientras me daba una llave con un número inscrito; mi habitación en la luna matriz.

Me proporcionó otro remolcador para llevar mi maleta. Tenía que reportarme primero, así que le di instrucciones al robot:

-Dew, lleva el equipaje cuanto antes a mi habitación, revisa que el contenido esté en buenas condiciones, y si no hay problema, ve al almacén y pide dos cambios de ropa a mi cuenta, no aguanto este maldito overol, pide la comida lo más pronto posible, doble ración, por favor.

-Enseguida, señor Miker.

-Una cosa más, si todo está bien con el equipaje, o si hay algún detalle, házmelo saber cuando antes, lo que sea ¿Está bien?

-Afirmativo, señor Miker.

Mientras veía alejarse al robot con mi equipaje, realmente deseaba haber podido abrir la maleta ahí mismo. Apenas me daba cuenta que había logrado el primer paso de mi "plan", la luna matriz, con sus intrincados pasillos, su apariencia limpia, y su tumulto de gente yendo para todos lados, realmente contrastaba con lo que había vivido en los últimos meses, primero, en la luna de tratamiento de desechos humanos, y luego, en el vertedero. El ver tanta gente de nuevo sólo me hizo sentir más enfermo, aparte que la espalda me estaba molestando bastante. Llegué rápido a la oficina de registros, cojeando. El muchacho que atendía, notó mi malestar y afortunadamente hizo rápido todos los trámites.

-Que tal señor, su tarjeta de identificación, por favor -me dijo con una voz bastante "dulzona".

-Su dedo índice derecho en el scanner, por favor...

-¿Nombre?

-Carles Miker.

-Necesito su nombre completo, por favor -Diantres, la maldita costumbre,.

-Carles, Carles Mikerhinos Barceló.

-Perfecto señor Mikerhinos...

-Miker, por favor.

-Ok, señor Miker, su contrato de la responsiva 12 termina en 3 días, me permito cargarle en su tarjeta un folleto de los beneficios de extenderla los próximos 7 meses, que es cuando saldrá el siguiente transportador hacia el cinturón de Asteroides. Entre sus beneficios se incluyen un incremento de salario del 20%, pago de horas extra y bonos dobles por productividad. Le recomiendo que lo revise, en dos días, uno de nuestros asesores se comunicará con usted -cacareó, mientras me extendía de nuevo mi tarjeta con una amable sonrisa.

-Gracias, lo checaré con calma -me limité a decir.

Iba a retirarme cuando el muchacho me interrumpió.

-Tiene una cita para revisión y terapia en el área médica en 30 minutos, señor

-.Uff.... ¿Puedes postergarla un par de horas?, realmente preferiría sólo dormir en este momento.

-Ok señor, en 4 horas hay un espacio disponible, ¿Desea que le proporcione un remolcador personal?, veo que camina con dificultad.

-Realmente te lo agradecería -le dije.

El muchacho me dio el remolcador, me senté y me llevó ligero hasta mi habitación. Noté que de caminó pasé frente a la oficina de la directora general, "Ing. Lorelai Andolini", se leía en la puerta, la miraba cuando mi tarjeta sonó.

-¿Todo bien?

-"Perfecto señor Miker, su equipaje reposa sobre su cama".

Vaya, al menos el cacharro sabía ser discreto. Llegué pronto a mi habitación, el bunker que acababa de dejar parecía amplio frente a esta caja de fusibles. Ella estaba acostada en la cama.

-¿Aún no ha despertado?

-Negativo señor Miker, sin embargo, sus signos vitales son constantes, no debe tardar más de una hora en despertar. El resto de sus encargos han sido cumplidos, señor Miker.

En una mesita, junto a la cama, estaban los dos cambios de ropa y las dos raciones de comida, mientras calentaba una de las raciones, me quité el overol y me cambié. Comí como desesperado, pero hice una pausa para preguntar al robot.

-¿Ningún incidente de camino aquí, Dew?

-Ninguno señor Miker. Sólo que en el almacén pedí dos cambios de ropa talla grande, espero que no le incomode a la señorita Genny, pedir uno pequeño hubiera levantado sospechas, señor Miker.

-Bien hecho Dew.

No terminaba de comer cuando Genny comenzó a despertar, visiblemente desorientada.

 -¿Estás bien Genny? -le pregunté.

-¿Genny, quién es Genny...?

-Tú.

-Cierto -dijo sonriendo luego de una larga pausa.

Se frotaba los ojos y la cabeza.

-¿Te sientes bien? -le pregunté.

-Sí... Miker, es sólo que me siento mareada, y me duele la cabeza... ya se me pasará.

-¿Quieres comer algo? -le pregunté mientras calentaba la otra ración de comida.

-Gracias, ¿Dónde estamos? -dijo, mientras escudriñaba el pequeño cuarto.

-En la luna matriz, señorita Genny, más concretamente, en la matriz de la colonia de exploración ubicada en el sistema de lunas de Júpiter, señorita Genny.

Pese a lo completa que era, la respuesta del robot parecía no haberle disipado sus dudas en lo absoluto.

-Te encontré, hace poco, ¿Recuerdas?, en la luna-vertedero, en medio de metales de desecho, parecías estar en una especie de letargo, no recordabas mucho de tu pasado, ni porqué estabas ahí, Dew te dio sedante para poder sacarte de incógnito hasta este luna, llegamos sin contratiempos, apenas estás despertando.

Se quedó pensando un rato, al fin habló.

-Sí, lo recuerdo,  ahora recuerdo, recuerdo que... no recuerdo nada... -Lanzó un largo suspiro -Bueno, al menos te recuerdo a ti Miker, a ti y a Dew, ahora ya tengo algo para recordar -dijo sonriendo.

La alarma del calentador nos interrumpió, su comida estaba lista.

-Gracias Miker, ahora eres tú el que me sirve de comer, je.

Jeje, así era, a medida que se reponía, lucía más tranquila.

-Esta ropa me irrita -señaló.

-Esto es para ti, es grande, espero que no te incomode -le dije, mientras le alcanzaba el otro cambio de ropa.

-Gracias, voy al baño a cambiarme.

Bueno, al menos en el corto plazo, su memoria funcionaba bien. Volvió y se sentó en la cama.

-¿No vas a terminarte eso? -le dije, señalando su plato, que había dejado a la mitad.

-No, no acostumbro comer tanto, adelante.

-¡Gracias! -uff, hubiera podido comer ración triple.

Terminé, y la contemplé sobre la cama, un tanto contrariado.

-¿Pasa algo? -,me preguntó.

-Tengo cita en el área médica en menos de 4 horas...

-Ok, ¿Y qué con eso?

-Jeje, no quisiera molestarte luego de haber viajado en el contenedor de equipaje, pero realmente quisiera dormir un poco antes de ir a la cita, Genny.

Me guiñó un ojo.

-Te entiendo Miker, no te preocupes, no me incomoda, ya me siento mejor, es más, déjame ayudarte-, dijo, mientras me inyectaba con la pistola de descargas.

-Dew, viejo, despiértame en 3 horas y media ¿Quieres?

-Afirmativo, señor Miker.

Dormí plácidamente durante unas tres, creo que mis ronquidos hubieran acabado por despertarme, si no lo hubiera hecho antes el robot.

-Le llaman del Almacén señor Miker, dicen que es urgente. -

¿¡Puuuu...es que no ven el estado en que me encuentro!?

Iba a maldecir en voz alta cuando me di cuenta que ella estaba dormida, con la mitad de su cuerpo sobre mí, algo apretados en la pequeña cama.

-La señorita Genny duerme con usted desde hace una hora, aproximadamente, señor Miker.

Bueno, este robot realmente me estaba ahorrando saliva.

-Está bien, cuídala mientras regreso -no acabé de darle la indicación, cuando el robot me señaló.

-Solicitan que lo acompañe, señor Miker.

Diantres, ¿Qué salió mal ahora?

-Ok, déjale un mensaje, que cierre por dentro y no deje entrar a nadie hasta que regresemos.

-Bien, señor Miker.

-Acompáñame entonces Dew, tengo una idea.

Me sentí estúpidamente ridículo cuando el robot me llevó empujando en el remolcador personal hasta el almacén. Iba a maldecirlos por despertarme cuando vi quien era la encargada.


-¡Hola Miker!, disculpa que no te haya saludado en el recolector, iba muy retrasada... Oh, veo que lo que me comentaron es cierto... -me dijo, mientras me daba un beso en la mejilla.

-¡Hola!... ¿Margaritka?, ¿Qué te comentaron?, así que tú me acompañabas en el viaje del recolector.

-Que tuviste un accidente en la luna-vertedero y que no habías salido muy bien librado -respondió.

-¡Ah!, eso… no, esto es de una lesión vieja, pero ya va mejorando.

Bien, parecía que el teatro que había armado era innecesario, así que me levanté del remolcador.

Margaritka Arbus, 34 años, dos hijos, que había dejado encargados hacía 8 meses, cuando vino a esta colonia para buscar una oportunidad de desarrollo, y algo de dinero, y según me dijo, un poco de aventura, para probarse a sí misma. 1.75 de estatura, ojos azul intenso, y cabello rubio ensortijado, sobraba decir que era la mujer más popular en todas las lunas... pero el romance no estaba entre sus planes, lo suyo era estrictamente profesional. El par de veces que conversé con ella, fue muy amigable conmigo, según me dijo, porque yo era diferente al resto de los trabajadores, que parecían "perros hambrientos", más aún después de que la directora aboliera todo tipo de prostitución en las lunas. Bueno, ciertamente, el romance tampoco entraba en mis planes cuando vine para acá.

-¡Vaya!, ¿Cuánto tiempo sin vernos?, más de dos meses, seguro, ¡Tenemos mucho de qué conversar! -me dijo.

-Sí, más o menos... bueno, ¿Y se puede saber para qué me requirieron con carácter de "urgente"?

-¡Ah!, es verdad, bueno, primero para disculparme contigo, y saludarte, y luego, porque tengo un reporte de que tu asistente tuvo un accidente, aunque ahora que lo veo luce bastante bien, lo mejor es revisarlo.

-Está bien, ¿Tardará mucho?, realmente lo necesito, ya sabes, por lo de la lesión.

Y sí, tampoco me convenía que el cacharro quedara mucho tiempo lejos de nosotros, con todo lo que sabía.

-Ah, vaya, no te preocupes, te podemos asignar otro asistente, tenemos modelos mucho más recientes y avanzados, tú sólo pídelo -me dijo sonriendo. -

Jeje, gracias, pero no, realmente preferiría conservar a este asistente en especial.

-Ok, pero quizá esté dañado, además, no le veo caso apegarse a un asistente tan viejo.

-He sido debidamente actualizado en casi todos mis componentes, si me permite intervenir, señora -Refutó el robot, en un tono que no podría describir de otra forma que no fuera "molesto".

"Cállate maldito pedazo de fierro", pensé para mi adentros...

-Ejem, bueno, no es sólo la modernidad, ¿Sabes?, la experiencia de este robot, y lo que hemos pasado juntos, es totalmente irreemplazable... ¿No es así, Dew?

-Definitivamente, señor Miker -sentenció el robot.

-¡Jajaja!, ¡Santo cielo!, ¡Hasta nombre le pusiste!, no cabe duda Miker, realmente eres distinto. Bueno, lo revisaré rápido y te lo mandaré lo más pronto posible, ¿Está bien? -me dijo mientras me guiñaba el ojo.

-Gracias Margaritka, realmente te lo agradecería-.

-Bueno y dime, ¿Cuándo se termina tu contrato Miker? -dijo, haciéndome la charla, mientras empezaba a revisar al robot.

-En unos 3 días, estuve en Responsiva 12, me ofrecieron extenderla otros 7 meses, pero realmente me urge largarme de este lugar, ¿Sabes?.

-Hay sí, ¡Qué fastidio!, ¿Te comenté que estoy como agente libre en plan mensual verdad?

–Sí, algo me comentaste, ¿Pero porqué?, hasta dónde sé, la paga es más baja -le respondí.

-Porque así me podría largar cuando me diera la gana, ¿Es mejor no crees?

-Mmm, quizá, pero recuerda que de todos modos estamos atados al tiempo en que puedan partir los recolectores, y eso depende de la distancia que estemos de alguna colonia en el cinturón de Asteroides -comenté.

–Pues sí Miker, pero en tus 12 meses aquí pudiste haberte marchado en mínimo tres ocasiones.  Yo hasta ahora sólo he despreciado una oportunidad, pero en tres días me marcho también. Estaríamos en Palas un par de semanas, luego a Marte, y si triangulamos con Ceres, estaríamos en la Tierra en menos de dos meses, y si le pido a mi madre que lleve a mis hijos a Marte, en algo más de un mes los veré. No te lo niego, la paga es muy buena, pero de nada te sirve si te pasas los meses encerrado aquí, ¿No te parece?

-Vaya, ya tienes todo el itinerario planeado -me limité a comentar.

-La verdad sí, llevo semanas planeando mi regreso, ya quiero abrazar a mis hijos.

–Bueno, al menos tú tienes un motivo que te hace desear regresar -dije, sin reparar en mis palabras.

-¿Y entonces, porqué vuelves tú?, acabas de decirme que te urge largarte también.

Guardé silencio, pero respondí pronto

-Me urge largarme, pero no me urge volver, ¿Sabes?, no es que quiera regresar por algo, es sólo que nada me retiene aquí. Quizá vaya a Marte...

Ella sonrió.

–También yo, por eso te comentaba, mi sueño siempre fue tener una granja en Marte, con todo lo que he ganado aquí, creo que ahora sí será posible. Realmente, salvo por mis hijos, tampoco tengo muchas ganas de volver a la Tierra, lo último que me dijo mi madre es que las cosas allá están cada vez peor, cada vez es más la gente que quiere ir a Marte, ahora que tengo bastantes créditos, creo que no voy a desaprovechar la oportunidad.

Hizo una pausa, al no haber respuesta de mi parte, prosiguió.

-¿Y tú Miker?, con lo de la responsiva 12 te debes de ir muy bien cargado de aquí, además, tienen que darte algo de indemnización, por tu accidente.

-Bueno, eso no lo he pensado -hablé, al fin. -Lo único que quiero por ahora, es largarme lo más pronto posible de aquí, ya veré luego.

–Bueno, al menos nos acompañaremos en el próximo recolector, ¿Verdad? -preguntó, sonriendo.

No sabía que responder, cuando de pronto llegó Genny.

-Hola Miker, vi tu mensaje, pero me aburrí de esperar y salí a buscarte. Además ya es hora de tu cita médica.

Uff, se hizo un feo silencio, pero Margaritka trató de ser educada.

-¡Vaya Miker!, ¿No me presentas a tu amiga?

–Ah, por supuesto, Margaritka, te presento a Genny, nos conocimos en la planta de tratamiento. Genny, Margaritka, la encargada del Almacén.

Margaritka le extendió la mano, Genny tardó en reaccionar, pero al fin la saludo.

-Mucho gusto Genny, no recuerdo haberte visto antes, y toda la gente tiene que venir aquí alguna vez…

Genny guardó silencio, así que yo hablé.

–Recién se cortó el cabello, quizá por eso no la recuerdas…

Diablos, esto no me estaba gustando nada, afortunadamente, Genny pareció captar.

-Sí, recién me afeité la cabeza, sin embargo, yo si te recuerdo, Margaritka, ¿Tú ayudaste a Miker a bajar del remolcador cuando regresó, Cierto?

-Sí, cierto -le respondió.

Raro, no había tenido tiempo de comentarle ese incidente a Genny, ¿Cómo pudo saberlo? Margaritka continuó siendo inquisitiva.

-Tu ropa te queda muy grande, no recuerdo haberle dado ropa tan grande a una chica.

–Ah, no, es que esta ropa no es mía, es de Miker -remató Genny, con la sonrisa más inocente que pudiera haber.

Jeje, maldito sea el infierno, el buen concepto que tenía de mí Margaritka se fue al demonio, pero al menos con eso dejó de hacer preguntas, “La verdad os hará libres”, en fin.

-Por cierto, dale dos cambios de ropa de su talla, por favor, cárgalos a mi cuenta -le dije a Margaritka, la cual atendió mi pedido de no muy buena gana.

–Gracias Margaritka, mándame a mi robot en cuanto termines de revisarlo, por favor. Espero que podamos volver a vernos antes de partir -Se despidió de ambos fríamente.

Ahora era Genny la que empujaba mi remolcador, en cuanto nos alejamos, le llamé la atención.

–Genny, no quisiera discutir contigo, pero si te pedí que esperaras en el cuarto es por tu seguridad, no podemos arriesgarnos a que se repitan este tipo de incidentes-.

-Lo siento Miker, no quería interrumpir tu conversación con tu amiga, ni molestarla con mi presencia -se limitó a responder.

–No, no es eso, me refiero a que la gente se entere que estás aquí, lo mejor es ser discretos hasta que podamos marcharnos, además, ¿Cómo supiste que ella me ayudó a bajar del recolector?

-No lo sé, sólo lo recuerdo, recuerdo todo el viaje, aunque estaba sedada. De lo demás, también lo pensé, pero es mejor que la gente se vaya acostumbrando a verme ahora, y no cuando sea el día de nuestra partida, después de todo, ahora el viaje será más largo, y con más controles de seguridad, no será tan fácil como sacarme en un contenedor, ¿No crees?

-Cierto -tuve que aceptar.

Aparte que, hasta ahora, no se me había ocurrido una forma de sacarla de ahí, y era una carrera contra el tiempo… Estaba pensando en ello, cuando una voz nos detuvo en seco:

–Señorita, ¡Haga el favor de identificarse…!-

Diablos, tengo que ponerme un cartel que diga “Favor de no asustarme, hace unas horas, sólo tenía aire en el estómago”…






No hay comentarios.:

Publicar un comentario