"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

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jueves, 10 de abril de 2014

!Yo Escribo! VIII ¿Qué Autor@s Recomendarías?

Octava y última entrega del reto "¡Yo Escribo!" del blog Eleazar Escribe, (snif, snif), dónde se nos pide que compartamos aquellos autores que nos han impulsado a iniciarnos en el mundo de las letras, sean consagrados o nóveles.

Si me han leído antes, un libro al que le tengo un muy especial cariño por haber sido el primer libro "grande" que leí, es Colmillo Blanco de Jack London, cuya narrativa de los paisajes del Yukon y de la humanización de los salvaje, fueron un detonante para mí. Aunque es muy bueno para "iniciarse", es un libro que puede disfrutarse en cualquier momento y a cualquier edad, me gusta releerlo luego de algunos años, y descubrir y redescubrir sensaciones con él.



Si me preguntaran de qué autor poseo más títulos, la respuesta es sencilla; Howard Philip Lovecraft, uno de los autores más conocidos y reconocidos, una narrativa que te abruma sin resultar densa o pesada, que en su momento reinventó el género del terror, y que a casi ochenta años de su fallecimiento sigue siendo un referente. Las Ratas en Las Paredes y Otros Cuentos me parece el título ideal para comenzar con él, En Las Montañas de la Locura y La Búsqueda Soñada de la Oculta Kadath son mis títulos favoritos, también le tengo especial afecto al segundo, al ser el que me introdujo en el género onírico.

"Primordiales", criaturas recurrentes en las narraciones de Lovecraft, y
quizá las más reconocidas luego de Cthulhu (ilustración Wayne Berlowe).

Dos autores clasicos que también recomiendo ampliamente son Edgar Allan Poe y Arthur Conan Doyle. El primero también es un referente de la narrativa gótica, con agónicas descripciones llenas de desesperanza, el segundo es el creador de un personaje icónico; Sherlok Holmes, al cual en mi opinión casi ninguna adaptación a la pantalla le ha hecho justicia.


Un libro que recomiendo por ser ampliamente conocido/desconocido es Los Viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. Mientras los liliputienses y los Brobdingnag (gigantes) forman parte ya de la cultura colectiva, el resto de los viajes (Laputa, Glubbdubdrib, Houyhnhnms) son ampliamente desconocidos, cuando son las mejores alegorías del libro. Laputa inspiró la película El Castillo en el Cielo (Tenkû no Shiro Rapyuta) de Hayao Miyazaki, y el Mazda Laputa, uno de los autos japoneses más vituperados en el mundo hispanohablante, junto con el Nissan Moco (sobran las explicaciones).


No quisiera cerrar los "clásicos" sin mencionar a dos autores que a más de uno nos iniciaron en la ciencia ficción; H. G. Wells y Julio Verne, La Guerra de Los Mundos, La Máquina del Tiempo, El Hombre Invisible, La Vuelta al Mundo en 80 Días, Viaje al Centro de la Tierra y Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino son algunos títulos de un par de visionarios adelantados muchas décadas a su época. En otro género, tampoco quiero olvidar a Emilio Salgari y Sandokan, el tigre de Malasia, quizá mi aventurero literario favorito.


José Ingenieros y su obra El Hombre Mediocre me llena de sentimientos encontrados, por un lado, está llena de máximas de vida y frases demoledoras, pero con una narativa sumamente densa y poco amigable, personalmente lo tomé como un reto, pues me dejó una gran satisfacción terminarlo, entenderlo, y asimilarlo. En el mismo estilo está Piotr Demianovich Ouspenski, que aunque más amigable, su narrativa también es sumamente densa. Aunque discutibles, lo más destacado de sus teorías es que pone en tela de juicio todas las vertientes del conocimiento, de hecho, algunas de ellas fueron retomadas (y tergiversadas) por los creacionistas para el mal llamado "diseño inteligente" (Ouspenski pone en tela de juicio tanto la ciencia como la filosofía y la religión de su época).

Por el lado contrario, y entrando con autores más modernos, dos que considero buenas recomendaciones para iniciarse en la lectura son Carlos Ruiz Zafón y Michael Ende. Ruiz Zafón ha sido denostado en ciertos círculos, y aunque realmente sus historias no reinventan el hilo negro, tiene una narrativa amena y fluida, que es más de lo que se puede decir de otros autores. Esto tiene su mérito, pues mientras algunas historias que te resultan "conocidas" son pesadas y decepcionantes a medida que avanzas, no me sucede así con Ruiz Zafón. Ende posee en su narrativa una fuerza clásica que, a diferencia de autores antiguos (y algunos modernos), en ningún momento se siente lastrada o grandilocuente, más aún, sus narraciones poseen tal profundidad que encontrás significados nuevos según tu edad o la etapa de tu vida, siempre fascinantes.


De autores conocidos, no quiero cerrar sin mencionar al gran divulgador del siglo XX, Carl Sagan. Cosmos, El Mundo y sus Demonios, Miles de Millones y Contacto, deberían ser textos obligatorios al menos desde el bachillerato. Nos acercar de forma amena y entendible a la ciencia, lo que es su mayor logro, además de desenmascarar algunos de los mitos de la "modernidad". Recomiendo especialmente de Miles de Millones los capítulos: Los Cazadores de la Noche del Lunes, ¿Qué Conservan los Conservadores?, El Enemigo Común y Las Reglas del Juego. Otra autora es la astrónoma Julieta Fierro, que tiene más de 20 libros de divulgación científica en su haber.


De "autores próximos a ser reconocidos", recomiendo, de lo blogs que sigo actualmente, a Carmen Carreño, quien a través de su blog Veritas Alterea nos comparte consejos emanados de su experiencia como escritora, y periódicamente nos ofrece parte de su obra, en dónde, además de una técnica pulida a consciencia, nos envuelve con personajes multidimensionales que exploran muchos recovecos de la mentalidad humana. Itzel Olivares, a través de su blog Letras Perecederas nos comparte Irma, su primera novela, la cual nos ameniza este relato fantástico con una técnica impecable.

También quiero mencionar a Antonio Rada García, cuya trilogía Genio Demasiado Genio, El Laberinto de la Genialidad y La Persistencia de la Genialidad (cuyas reseñas podrán leer en un futuro), no se puede explicar sin hacer mención de su proyecto de vida, Telegenio, cuyo objetivo es el estimulo a niños superdotados, creando tanto centros como programas de apoyo específicos, fomentando con ello no sólo el desarrollo de un segmento de la población ampliamente ignorado en México, sino eventualmente, el desarrollo del país, impulsando el desarrollo científico y evitando la fuga de cerebros. "Llega a ser quien eres" es el lema al que se ciñe este proyecto.


Cierro mencionando que, como se habrán dado cuenta, tengo aficción por los clásicos, la fantasía, la ciencia ficción y la divulgación científica. No soy especialmente entusiasta de las sagas adolescentes o distopías hoy tan de moda, pero estoy como siempre abierto a las recomendaciones y la retroalimentación, gracias por haber compartido el reto !Yo Escribo!, espero que nos sigamos leyendo en el futuro =D.

2 comentarios:

  1. A mí me cuesta mucho leer clásicos... Es uno de mis grandes defectos literarios.

    Me regalaron Colmillo Blanco cuando cumplí 13 años, pero nunca lo pude leer. De hecho, recuerdo haberle dicho a la persona que me lo regaló que era el peor libro que podría haberme regalado (ya ahora me doy cuenta de lo crueles que pudieron sonar esas palabras). El caso es que había visto la película de pequeña y lo pasé muy mal. No me gustan las películas de animales y no puedo soportar ver (ni leer) a animales sufrir, aunque todo vaya a terminar bien.

    Sobre H.P. Lovecraft decir que es uno de mis grandes pendientes y últimamente le tengo muchas ganas, porque parece como que se ha puesto de moda otra vez y todo el mundo habla de él.

    Yo tenía entendido que "El castillo en el cielo" se basaba en el libro del mismo título de Diana Wynne Jones (la misma que escribió "El castillo ambulante") ;)

    He leído algunos de los autores que comentas. De Ende, por ejemplo, me gustó muchísimo La poción del deseo cuando era niña (y también la Historia Interminable y Momo). De Zafón sólo he leído La sombra del viento, cuyo final no me gustó (me molestó que se insinuara que el protagonista iba a morir y que después no lo hiciera). A Julio Verne no lo soporto, porque su obsesión con las medidas me resulta cansina ^_^'

    Unas recomendaciones muy interesantes. Le voy a echar un vistazo a las últimas que mencionas.

    ¡Saludos!

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    1. Comencé precisamente leyendo clásicos, entiendo que deben ser pesados cuando intentas iniciarte luego de otro tipo de lecturas.

      Castillo en el Aire de Wynne Jones (1990) está situada en el oriente, y la historia tiene más puntos en común con el Castillo Ambulante de Howl (de hecho son de la misma serie), y se publicó después de la película de Hayao Miyazaki ( Laputa: Castle in the Sky, 1986).

      En el capítulo dedicado a Laputa en Los Viajes de Gulliver ( 1726), se habla de una isla gigante que flota gracias a un magneto gigante:

      http://es.wikipedia.org/wiki/Laputa

      Afortunadamente conocí a Lovecraft antes que se pusiera "de moda", lo curioso es que lo hice cuando una novela gráfica, "The Sandman", ganó el Premio Mundial de Fantasía Lovecraft en 1991.

      Leí Colmillo Blanco unos cuatro años antes que la película se lanzara, de hecho me llevaron a verla al cina porque sabían de mi fanatismo por la historia, y aunque es buena, se queda algo corta al contar sólo la primer parte del libro (hay una segunda parte que "enmienda" ese detalle), y aunque la parte de la pelea con Cherokee y el maltrato del Bello Smith son muy duras, tiene un muy giro cuando presentan a "el señor del amor".

      De Zafón, bueno, como mencioné, no reinventa nada, pero me gusta su manera de narrar. De Verne es una de las cosas que me fascinan (y creo que a la mayoría de sus seguidores), con los años se comprobó que muchas de sus estimaciones resultaron muy aproximadas (sus numeros son cálculos reales en la mayoría de los casos), aunque del mismo modo, para quien no esté tan inmerso en esos asuntos puede resultar excesivo.

      Gracias por leer, saludos.

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