"...Hay veces, que mi ser se cubre de oscuridad, y desearía escapar, muy lejos, a donde nadie me encuentre, y mi alma, pese al dolor, alcanza a guiar, si acaso, a mi mano izquierda..."

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sábado, 31 de agosto de 2013

En el Ático o el Sótano. Taller de Escritura.

Quinta quincena del Taller de Escritura Be Literature, y tercera participación de un servidor. Como pudieron leer en los dos ejercicios anteriores, se trata de realizar un relato basado en las inspiraciones correspondientes. En esta ocasión se agregó una regla extra; el relato debía ubicarse en ciertas regiones de concepción teológica.




Luego de sopesar ideas por bastante tiempo, deseché la principal porque me recordaba mucho a un chiste que alguna vez vi en un programa de TV (quizá si logro darle un buen giro argumental lo desarrolle luego). No pudiendo decidir entre el ático o el sótano, escribí sobre ambos.

Así que lo dejo como dos relatos que forman uno. Para no hacer tanto spoiler, el primero es "oscuro", y el segundo no, sólo eso. Ambos son cortos, de menos de una página en Word, cada uno me llevó menos de media hora, así que, tomándolos como un todo, siguen dentro de las reglas.

Aunque el relato debe publicarse el día 1 de septiembre, lo he adelantado a los últimos segundos de agosto por una razón. Con 19 entradas publicadas, este es el mejor mes del blog desde julio de 2011. Mientras en este mes son todas entradas completamente nuevas (y algunas con una carga de trabajo e inspiración bastante altos), en aquel julio casi todas eran galerías mudadas desde el blog homónimo de Facebook, por lo que en términos netos sí es el mejor. No sólo eso, es incluso mejor que todo el año de 2012, que tuvo apenas 17 entradas, de las cuales la mayoría fueron acerca del mundo automotriz y cosas encontradas en otros lugares de la bloggósfera. Sobra decir que estuvimos a punto de cerrar el blog, pero aquí seguimos. Miles de millones de gracias a quienes nos leen y quienes nos siguen ;).


EN EL ÁTICO O EL SÓTANO.

I. POR TODA LA ETERNIDAD.

Comenzaba a quedarse dormido, cuando el cuerpo que tenía entre los brazos comenzó a convulsionar.

—No… no linda… ¡Resiste…! ¡No!


La abrazó fuertemente, sabía que hiciera lo que hiciera, cualquier cosa que intentara, era inútil. Comenzó a llorar aún antes que ella exhalara por última vez. Cuando su cuerpo se puso totalmente flácido, él la arrojó y se levantó.

Se llevó las manos al rostro, dio tres pasos, quería salir corriendo, pero era imposible, cayó vencido de rodillas. Se desgarró en gritos y sollozos hasta quedarse sin fuerzas.

Cuando se atrevió levantarse y volver a su lado, ella era sólo un despojo, un cadáver momificado que comenzó a desmoronarse apenas la tocó.

Se recogió en un rincón de la sucia y vacía habitación.

—¡No! ¡No! ¡No! ¡Maldita sea! ¡Maldita sea! ¡Maldita sea…!

Comenzó a golpearse las sienes, hasta sangrarlas. No importaba cuando lo intentara, cuanta de su sangre derramara, el dolor no cesaba, ni el físico, ni el anímico. Cada día, vivía y revivía cada uno de los peores momentos de lo que había sido su “vida”, sufría los más grandes dolores, humillaciones y vejaciones, veía a sus seres queridos padecer los más terribles martirios, las muertes más infames, veía sus cuerpos corromperse sin que pudiera evitarlo.

No, el dolor no había cesado después de la muerte. Creyó que, si existía algún lugar, algo después de la muerte, si él también moría podría alcanzarla, podría estar con ella. En ocasiones así era, estaba con ella, pero sólo para revivir, una y otra, y otra vez, aquel momento cuando ella murió, y él no pudo hacer nada para evitarlo. Y así sería todos los días, por toda la eternidad.



II. AQUEL DÍA DE NOVIEMBRE.

—Quítate los zapatos, por favor.

Así lo hizo. Al poner los pies sobre el pasto, lo primero que lo recibió fue una sensación húmeda y fresca, realmente placentera. No pudo evitarlo, y soltó un par de lágrimas.

—Tengo… ¡Tengo piernas otra vez!

La mujer que lo había guiado sonrío.

—Me alegra que te haga feliz, pero espera, aún hay más.

—¿Más…?

Visiblemente incrédulo se puso de pie. Instintivamente buscó un bastón, o algo de lo pudiera auxiliarse, pero se dio cuenta que era innecesario. Se irguió y revisó los alrededores, vacilante. El campo llegaba hasta dónde su vista daba, podía ver árboles, flores, todo como un paisaje perfectamente pintado.

—Aquí estoy —Escuchó  a sus espaldas.

Tras de él pudo ver a un hombre maduro, al principio no le pareció conocido, pero su memoria se fue aclarando poco a poco.

—Eres… eres tú… ¿Realmente eres tú?—Preguntó.

—Sí… estoy feliz de verte de nuevo.

Se quedó estático, sin saber qué decir. Las lágrimas le ganaron, comenzó a sollozar, con más fuerza cuando el hombre lo abrazó, y acarició tiernamente su rostro.

—Te extrañé… te extrañé tanto… dios… hay tantas cosas que quiero contarte, tantas cosas que no pude decir… lo siento… no sé qué decir.—Los sollozos acabaron por silenciarlo.

—No te preocupes, ya habrá tiempo, habrá mucho tiempo para hablar.

Le dio un beso en la mejilla, y lo tomó de la mano.

—Ven, vamos a caminar, quiero caminar contigo.

Caminaron, caminaron en silencio, caminaron juntos, como lo hacían cuando fue niño, como no lo había hecho desde muchos años antes de aquel día de noviembre.






10 comentarios:

  1. Me ha gustado más el primero que el segundo. La única pega que le doy es que son demasiado cortos.

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    1. Gracias. Estuve practicando microrrelatos y seguí en ese orden de ideas, para que no me pasara lo de la semana pasada, en que me "comío" el tiempo. Saludos.

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  2. El primero me ha recordado a algún mito clásico (ahora no recuerdo como se llamaba quien lo protagonizaba) eso de que cada día resucitara para volver a sufrir.
    Coincido con el comentario anterior que se me han hecho cortos.

    Saludos^^

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    1. Bueno, como expliqué me moderé (quizá de más) en esta ocasión. En cuanto lo recuerdes coméntalo, por favor. Gracias por el comentario.

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  3. Me gusto mucho el primero!!!! El segundo estuvo muy bonito!!! Pero me quedo con el primero XD

    Saludos!!!

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  4. ¡Pero qué chulos! Me han gustado un montón los relatos, están muy bien escritos, en cuanto a eso no le veo ningún fallo. Me gusta como escribes.
    Pero sí que coincido con Mari en que son muy cortitos, hubieran dado algo más de sí.

    muá

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    1. Quizá en la siguiente ocasión haga algo màs largo, gracias por comentar!!!.

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  5. Yo siempre he preferido que los relatos sean cortos, así que encantada con su extensión ^^.

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